“Pensar la ciudad”, El Argentino (edición Rosario), 29-09-14.

Por Sebastián Artola.
No hay publicidad o marketing que pueda tapar la pésima gestión del gobierno provincial y municipal en materia de niñez y juventud.
Los vaivenes al frente de la Dirección Provincial de Niñez, Adolescencia y Familia, la ausencia de políticas públicas que promuevan una mirada que sitúe a los niños y jóvenes como protagonistas, en el marco del fortalecimiento familiar y comunitario, y la retirada del Estado de los lugares donde más se lo necesita, son las razones de este fracaso.
La realidad del IRAR (Instituto de Recuperación del Adolescente de Rosario) es un ejemplo. La continuidad de esta institución, a cargo del Servicio Penitenciario, con una co-gestión civil formal que no corta ni pincha, en clara violación de las leyes nacionales como de los tratados internacionales, pese a la promesa de su cierre hecha por Binner a los días de su asunción en el 2007 como gobernador, muestra la falta de decisión del Frente Progresista para hacer frente a las peores herencias institucionales en nuestra provincia.
La política de separación de los niños, niñas y adolescentes de sus familias, bajo una mirada señaladora sobre éstas y un abordaje unilateral centrado en los chicos, que excluye el rol activo y participativo que juega la familia y su comunidad en el desarrollo integral de los mismos, es otro ejemplo. Son 430 chicos en esa situación en toda la provincia, de los cuales 230 pertenecen a Rosario, en su mayoría pibes que viven en los barrios más postergados de la ciudad.  
Las críticas realizadas por la Comisión de Asesoramiento en Políticas de Alojamiento a Niños, Niñas y Adolescentes sin Cuidados Parentales recibieron una pobrísima respuesta por parte de la Ministra de Desarrollo Social Mónica Bifarello
Las excusas para no tener en Rosario un Servicio Local, tal como establece la ley nacional, es otra muestra de la falta de decisión de poner en marcha una política inclusiva para nuestros pibes. La Dirección de Infancias y Familias, como la Dirección de Políticas Públicas de Juventudes, de la Secretaría de Promoción Social no pasan de ser sellos.
La Ley Nacional 26.061 de Protección Integral de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes, sancionada en el año 2005, y a la que Santa Fe adhiere desde el 2009, es clara.
En su artículo 7 señala que “la familia es responsable en forma prioritaria de asegurar a las niñas, niños y adolescentes el disfrute pleno y el efectivo ejercicio de sus derechos y garantías”. Y agrega: “Los organismos del Estado deben asegurar políticas, programas y asistencia apropiados para que la familia pueda asumir adecuadamente esta responsabilidad, y para que los padres asuman en igualdad de condiciones, sus responsabilidades y obligaciones”.
La Asignación Universal por Hijo, la Asignación por Embarazo, el Programa Jóvenes con Más y Mejor Trabajo, y el PROGRESAR, son políticas públicas nacionales que marchan en este sentido. Resta ahora el esfuerzo y la responsabilidad compartida por parte del Estado provincial como municipal.
Sólo así será posible empezar a construir el sueño de una ciudad y una provincia donde los únicos privilegiados sean nuestros niños y jóvenes.


VISITAMOS EL CLUB SALADILLO, 29-09-14.


El lunes por la tarde visitamos el Club Saladillo. El barrio Saladillo es un histórico y popular barrio del sur de nuestra ciudad, recostado sobre el Arroyo Saladillo y el Río Paraná. Como suelen decir sus vecinos, no se puede imaginar Rosario sin pensar en el Saladillo. Desde sus orígenes crecieron prácticamente de la mano.
Sede del primer monumento a Evita construido en Rosario y en Argentina, la historia del barrio está marcada por la instalación de frigoríficos y el crecimiento el movimiento obrero.
Fundado el 25 de mayo de 1910, el club también forma parte de la historia del barrio y la ciudad. Con el básquet en todas sus categorías como principal deporte, y donde también se practican otras disciplinas como hockey y vóley, es un espacio de encuentro para los niños, jóvenes y familias de toda la zona.
Con Mariano, Carolina y Cintia, jóvenes integrantes de la comisión directiva, estuvimos charlando sobre la realidad de los clubes de barrio y su acción social y educativa imprescindible, en la promoción de valores solidarios, inclusivos y de convivencia.
Pero la realidad es que muchísimos de los clubes de nuestra ciudad se sostienen gracias al esfuerzo diario de las familias y vecinos, casi en soledad y con muy poco acompañamiento del Estado provincial y municipal.
Estamos convencidos que garantizar a todos el derecho al deporte y dar a nuestros pibes otras oportunidades empieza por el fortalecimiento de los clubes de barrio.

Sumate vos también a pensar la ciudad y construir juntos #NuestroDerechoARosario!

#SeguimosConociendoMásVecinos: Mercedes y Claudio, 25-09-14


El jueves por la tarde estuvimos visitando a Mercedes y Claudio. Ella abogada, él ingeniero, comparten su vida en una casa de pasillo en el centro de #Rosario que van a empezar a refaccionar gracias a que salieron sorteados en el #PROCREAR.
Mercedes es “cristinista” al palo. En octubre del 2013, cuando la Presidenta cumplía un mes de reposo tras ser operada, le tejió al crochet una hermosa carpeta celeste y blanca que le hizo llegar para mostrarle todo su afecto y cariño. En la cartita que la acompañaba le contaba que había ido a comprar una heladera y pidió como condición que sea argentina, como aporte a la defensa de la industria nacional. Terminó llevándose una de marca Briket, “nacional y rosarina”, nos agrega con orgullo.
Para su sorpresa y emoción, Cristina la nombra en la primera cadena nacional tras su reaparición pública y le responde la carta, a la que guarda como un tesoro y nos muestra con orgullo. En la misma dice: "Generar identidad en un país que sufrió tanta agresión a lo nacional, sea su industria, su historia, su cultura. En síntesis a todo lo popular y nacional me enorgullece. Gracias por el trabajo de tu carpeta. Gracias por la carta. Pero sobre todo gracias por ser argentina".
Gracias Mercedes, te decimos nosotros, por recibirnos en tu casa y compartir la alegría y esperanza de construir entre todos y cada día el país que soñamos y los desafíos de empezar a transformar nuestra querida Rosario.


#SeguimosConociendoMásVecinos: Cristian, Alejandra y Rodrigo, 23-09-14.


El martes visitamos la casa de Rodrigo en el Barrio Cuna de la Bandera, en la zona oeste de nuestra ciudad. Nos recibió junto a su familia; su papá Cristian, su mamá Alejandra y sus dos hermanas Valen y Milagros.
Rodri tiene 13 años y cuando estaba por terminar preescolar fue diagnosticado de autismo. Desde entonces tuvo una niñez rodeada de profesionales, institutos y, sobre todo, medicación para "controlar" sus síntomas. 
Los prejuicios y la discriminación lo dejaron afuera del sistema educativo. El reclamo de sus papás ante el Ministerio de Educación de la provincia recibió como respuesta la indiferencia por parte de las autoridades. 
Lo mismo con la posibilidad de asistir a un club y vincularse con chicos de su edad. Cuando sabemos la importancia que tiene la socialización de todo niño con sus pares, como estímulo tanto para el aprendizaje como para el desarrollo de sus capacidades individuales.
Sólo el esfuerzo de su familia le permitió aprender a nadar e poder ir tres veces por semana a natación. 
Una ciudad para todos se construye con la inclusión educativa, social y deportiva de nuestros pibes y pibas. Y su posibilidad depende del compromiso del Estado y también de cada uno de nosotros, en la promoción de una conciencia ciudadana solidaria y sensible que haga frente a los prejuicios y a las distintas formas bajo los cuales se discrimina, excluye y estigmatiza en nuestra sociedad.
Sumate vos también a construir juntos 
#NuestroDerechoARosario!

“Pensar la ciudad”, El Argentino (edición Rosario), 22-09-14.

Por Sebastián Artola
La realidad de los jóvenes y niños de nuestra ciudad es alarmante y lejos está de ser una prioridad en la agenda del municipio y la provincia.
En Rosario más de 150 pibes entre 16 y 18 años están procesados por venta de drogas. Del total de homicidios en los últimos años, un 70% son varones que tienen entre 15 y 35 años. Mientras que la mitad son menores de 25 años. Según un estudio realizado por el propio municipio, el 85,5 por ciento de las víctimas no había terminado los estudios secundarios y el 50,9 por ciento no tenía trabajo formal.
Frente a este panorama, pocas son las respuestas. Como plantearon desde la Asamblea por los Derechos de la Niñez y la Juventud sólo un 1,4% del total del gasto provincial para niñez se destina al Sistema de Protección Integral, teniendo precarizados al 55% de los trabajadores de la Dirección Provincial de Niñez.
Ni que hablar del vaciamiento de las políticas sociales del municipio que se viene llevando adelante desde el año 2010. El desguace y reconversión de los Centro Crecer, primero, bajo el nombre de CTR (Centros Territoriales de Referencia) y ahora presentados como Centros de Convivencia Barrial, son claros ejemplos.
Más allá de los cambios de nombres, lo que continúa es el desmantelamiento de los equipos de profesionales, el traslado a otras áreas, la precariedad edilicia, la pérdida de funcionalidad y la desarticulación de un abordaje integral entre políticas sociales y políticas sanitarias en el territorio.
Las pésimas gestiones al frente de la Dirección Provincial de Niñez, Adolescencia y Familia, los sucesivos cambios de dirección y la ausencia de políticas públicas que promueva una mirada que sitúe a los niños y jóvenes como protagonistas, en el marco del fortalecimiento familiar y comunitario, marcan una clara contradicción con la Ley Nacional 26.061 de Protección Integral de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes, sancionada en el año 2005, y a la que Santa Fe adhiere desde el 2009.
Conclusión: la espiral de violencia que tiene como principales víctimas a pibes muy humildes y lastima a toda la ciudad, marchó de la mano con la retracción del Estado local y provincial de los barrios más postergados.
La vuelta del Estado a los barrios, con una presencia integral y abierta, es el camino para empezar a transformar esta realidad. Por supuesto, que acompañado de la desarticulación de las tramas profundas que dan forma al narcotráfico en nuestra ciudad, y esto empieza por tener otra Policía Provincial y la democratización del Poder Judicial. 

El derecho a vivir en un barrio integrado a la ciudad, a finalizar los estudios primarios y secundarios, al deporte, a tener una capacitación en un oficio, a conseguir un trabajo digno, hacen a las prioridades que debería tener una agenda pública que aspire a pacificar en serio nuestra sociedad y a construir una Rosario más armónica y justa. 

VISITAMOS EL CLUB CICLÓN, 17-09-14.


El miércoles por la tarde estuvimos visitando el Club Ciclón en Bº Tablada de #Rosario. Fundado en 1939, ya forma parte de la historia del barrio y la ciudad.
Con el básquet en todas sus categorías como principal deporte, con el paso del tiempo se fueron incorporando otras actividades como taekwondo, vóley y flamenco, de la mano de los profes que se acercan y aportan para hacer del club un espacio de referencia para cada familia.
Junto a su presidente Juan Carlos, Cristian, su vicepresidente, Jorge, miembro de la comisión directiva, y Mauricio, profe de básquet, estuvimos charlando acerca de la realidad de los clubes de barrio y la importancia de un Estado provincial y municipal que deje de darles la espalda.
Los clubes desarrollan una acción social y educativa imprescindible, promoviendo inclusión, solidaridad y convivencia, gracias al esfuerzo diario de las familias y vecinos.
El fortalecimiento de los clubes de barrio es el primer paso para garantizar a todos el derecho al deporte y dar a nuestros pibes otras oportunidades.
Sumate vos también a pensar la ciudad para transformarla, construyendo juntos #NuestroDerechoARosario!


#SeguimosConociendoMásVecinos: Ana y Margarita, 16-09-14.


El martes estuvimos visitando a Ana y Margarita, vecinas del Barrio Echesortu.
Ana tuvo la alegría de salir sorteada en el
 #PROCREAR en febrero de este año y así comenzar a hacer realidad las refacciones de su casa. Margarita, profesora de telar, fue quien tejió el poncho que le regalamos los rosarinos y rosarinas a Cristina allá por el 2011. Comparten el taller de diseños textiles y venta de artesanías a partir del cual van sosteniendo su economía familiar.
Nos contaban sobre lo difícil de una inserción laboral por la falta de promoción y políticas de fortalecimiento a las ferias de nuestra ciudad, y también la repetida preocupación por los violentos delitos en el barrio y la inacción policial.
Sumate vos también a pensar la ciudad para transformarla, construyendo juntos #NuestroDerechoARosario!

“Pensar la ciudad”, El Argentino (edición Rosario), 08-09-14.

Por Sebastián Artola.
La realidad habitacional de nuestra ciudad no es nueva. Por el contrario, es una de las marcas más contundentes del crecimiento económico sin inclusión social que caracterizó a Rosario en todos años.
El llamado “boom inmobiliario”, sin regulación estatal y bajo una planificación urbana hecha a medida de la especulación y los negocios de unos pocos, tuvo como contrapartida el aumento del déficit habitacional, el crecimiento de los asentamientos irregulares por la ausencia de políticas de urbanización y el deterioro creciente de la calidad de vida de cada vez más rosarinos.
La falta de políticas de vivienda, tanto del municipio como de la provincia, al punto que es imposible saber - por la inexistencia de información pública - cuántas viviendas fueron efectivamente construidas y entregadas en estos años, marcan las prioridades de un Estado que se puso de rodillas frente a los grandes emprendimientos comerciales y la especulación inmobiliaria, olvidando su papel imprescindible en la igualación de oportunidades y en la promoción de derechos.
Ni hablar de una planificación que mire a la ciudad en su conjunto y tenga como prioridad la calidad de vida de sus habitantes, a través de una política de inversión en obras públicas estratégicas y una regulación estatal, en correspondencia con el crecimiento poblacional que tuvo la ciudad y la nueva fisonomía que fue asumiendo, garantizando a todos los servicios públicos elementales, la defensa del espacio público de su mercantilización y el cuidado del medio ambiente.
La ciudad se debe una discusión profunda sobre su proyecto de desarrollo. Los resultados están a la vista y son conocidos por todos.
Un nuevo proyecto colectivo que promueva un desarrollo integral y más armónico de la ciudad, sigue siendo nuestro principal desafío.


“Pensar la ciudad”, El Argentino (edición Rosario), 01-09-14.

Por Sebastián Artola
Las lamentables declaraciones de la diputada nacional por el socialismo Alicia Ciciliani, sosteniendo que “va a haber muchos otros Mariano Bertini”, marcan una vez más el fracaso del gobierno provincial y municipal en hacer frente a las causas profundas que explican la violencia y el delito en nuestra ciudad.
La anunciada reforma policial, por noviembre de 2012, al día de hoy no muestra ningún resultado concreto. Hay zonas de la ciudad que siguen liberadas, prácticamente no vemos presencia policial en las calles, vivimos una llamativa ola de violentas “entraderas” en las últimas semanas y son más de 170 los homicidios en lo que del año, cuatro veces más que la media nacional.
Y, lo más preocupante, un gobierno provincial que dice que estamos en el “camino correcto”. Lo sostuvimos desde el primer momento: la presencia de las fuerzas de seguridad nacional no son una solución en sí misma.
Si este tiempo no era usado para avanzar en una profunda reforma policial, desarticular sus vínculos con el narcotráfico y el delito, reponer su control político, incorporar mecanismos de control de la sociedad, y plantear una presencia integral del Estado en el territorio, sería una oportunidad desaprovechada.
Por eso resultan inaceptables las declaraciones de la diputada Ciciliani. Ser mero comentarista de lo que pasa o resignarse tan livianamente ante los hechos, no son atributivos que hacen a la condición de un funcionario público, electo para trabajar en resolver los problemas y construir soluciones.
Hacer frente a la realidad para transformarla, con decisión política y coraje, tocando los intereses que haya que tocar, desarticulando la connivencia entre poderes del Estado con el delito, convocar a la ciudadanía toda, son los desafíos de la dirigencia política en nuestra provincia y la ciudad.

Por este camino será posible empezar a construir un marco de seguridad pública integral, basado en la prevención y el cuidado elemental de la vida, que nos permita hacer posible que no haya más un Mariano Bertini en nuestra ciudad.

“Pensar la ciudad”, El Argentino (edición Rosario), 25-08-14.

Por Sebastián Artola
Las declaraciones de Hermnes Binner días atrás, sobre su convicción en la “mano invisible del mercado” ayudan a sincerar algunas cuestiones.
Por supuesto que las mismas no son ingenuas y tienen que ver con la disputa por representar el voto más conservador de nuestra sociedad en su carrera presidencial. Pero también permiten entender el tipo de “socialismo” que hace más de veinte años viene gobernando nuestra ciudad y hace siete la provincia.
El liberalismo económico, por definición, supone una fe ciega en las virtudes del mercado, viendo en el Estado una presencia negativa que vendría a distorsionar las bondades del capital privado y su lógica de maximar ganancias a toda costa. A la larga, este libre juego de las fuerzas del mercado, debería tender a equilibrar las desigualdades sociales… No hace falta agregar muchas palabras, para decir que esto nunca pasa. Con vivir en Rosario y en la provincia de Santa Fe, basta y sobra.
La conjunción entre liberalismo económico y socialismo vaciaron a éste último de su sentido social e igualitarista en función de la primacía de las inversiones privadas y el gran capital, poniendo al Estado de rodillas frente a los intereses de la especulación inmobiliaria, los grandes emprendimientos comerciales y el complejo agroexportador, dejando como resultado, en Rosario, una ciudad fragmentada, atravesada por necesidades de todo tipo y en permanente deterioro de la calidad de vida de cada vez más vecinos de la ciudad.
Para muestra vale un dato que ya hemos planteado: mientras son ochenta mil los departamentos deshabitados en nuestra ciudad, según el CENSO del año 2010, un tercio de la población tiene negado el derecho a una vivienda digna.
Es decir, gracias a la mano invisible del mercado y la falta de regulación, el boom de la construcción que vivimos en estos años marchó en paralelo al agravamiento del déficit habitacional con más de cincuenta mil familias en esta situación.
No hace mucho, también, el gobernador Bonfatti le cedía 10 hectáreas fiscales a la Bolsa de Comercio, frente a la costa de la vecina ciudad de Granadero Baigorria, valuadas en millones de pesos, mientras muchísimas familias del PROCREAR no encuentran lugar donde construir por la especulación con el uso de la tierra.
Lo mismo con el destino que se le dio a la tierras del ex Batallón 121 y se le quiere dar al predio de 58 hectáreas en Puerto Norte que se recuperó gracias a la intervención de las fuerza nacionales de seguridad.
Poner en debate el modelo económico en nuestra ciudad y en la provincia es un tema pendiente y decisivo. Reafirmar el papel transformador del Estado y ponerlo al servicio de todos es la camino para dar una solución a las necesidades que hace años esperan una respuesta.


“Pensar la ciudad”, El Argentino (edición Rosario), 11-08-14.

Por Sebastián Artola.
Los primeros días de agosto del año deben formar parte de la memoria colectiva de todos los rosarinos, por siempre. El día 6 se produjo la explosión en calle Salta 2141, con 22 vidas que ya no están entre nosotros, en la mayor tragedia de la historia de nuestra ciudad. Y cuatro días después, el 10 de agosto, Melani y Florencia, de tan sólo 14 y 12 años, perdieron sus vidas en el Parque de Diversiones al desprenderse una tasa del juego “La Vuelta al Mundo”.
Se dice que el tiempo cura las heridas. Y tal vez sea así cuando las pérdidas son producidas por causas naturales, inevitables para la acción humana. Pero cuando son causadas por la negligencia o peor, por la complicidad de un Estado con la regla de maximizar la ganancia de una empresa o firma privada, la cicatrización no es una cuestión de tiempo, sino de reparación y justicia.
Esta semana también tuvimos una maravillosa lección de cómo los pueblos, las sociedades y los “comunes” (no los privilegiados o poderosos, claro está) construimos justicia y sanamos, al menos parcialmente (porque las vidas perdidas no vuelvan más), nuestras heridas.
La aparición del nieto de Estela de Carlotto, después de 37 años de incansable y tenaz búsqueda, muestra que el dolor y la pérdida cuando se transforma en lucha y militancia abren un horizonte de esperanza.
Más temprano o tarde, el compromiso colectivo e inclaudicable, fundado en el amor y la vida, sin odio y búsqueda de venganza, hacen posible que en nuestro país haya un poquito más de justicia.

Este es el gran desafío para toda sociedad y, en especial, para nuestra ciudad. Construir una gran memoria colectiva y conciencia ciudadana que nos permita conquistar Verdad y Justicia para las víctimas de calle Salta y el Parque de Diversiones, pero también avanzar hacia un Estado que privilegie el bien común y la vida, por sobre los negocios y las tasas de ganancias de unos pocos, sabiendo que esa posibilidad se da a través de la política, entendida como herramienta colectiva que tenemos los pueblos para transformar y construir una realidad donde nunca más volvamos a vivir y sufrir tragedias como estas.

“Pensar la ciudad”, El Argentino (edición Rosario), 05-08-14.

Por Sebastián Artola.
Tablada es uno de los barrios más populosos del sur, con una densidad de población sólo superada por el centro de nuestra ciudad.
Con un nombre nunca reconocido - de hecho, su nominación formal es barrio General San Martín - que debe a su origen marcado por el trabajo en los mataderos y la faena de animales, Tablada cobija momentos decisivos de la historia y la cultura popular de Rosario, ninguneados por una política oficial que piensa la ciudad desde la lógica publicitaria, como si fuese una marca que se oferta en el mercado, negando las identidades de los barrios y las historias de los sujetos que la habitan y hacen posible.
Mezcla entre “barrio bravo”, propio de los años treinta, y “barrio obrero” de los cuarenta, Tablada sería un bastión de la resistencia peronista.
Todavía sigue grabada a fuego en la memoria colectiva aquella frase pintada, con brea o alquitrán, en una pared de chapa: “Los yanquis, los rusos y las potencias reconocen a la Libertadora, Villa Manuelita no”. O la menos conocida historia del comisario Ricardo Díaz, a cargo de la seccional 16 del barrio, que el 9 de junio de 1956 se une al levantamiento de Valle y Tanco contra la dictadura.
Y, por supuesto, una de las experiencias culturales y pedagógicas más importantes de Latinoamérica, destruida por la última dictadura cívico-militar y hoy en recuperación, gracias a la incansable lucha de sus socios: la Biblioteca Popular Vigil.
En los últimos años la violencia y el narcotráfico imprimieron una nueva fisonomía a Tablada, siendo unos de los barrios con más alta tasa de homicidio de una ciudad que cuadriplica la media nacional.
El corrimiento del Estado municipal y provincial de los barrios más humildes, el vaciamiento de las políticas sociales, y un proyecto de ciudad para unos pocos en beneficio de la especulación inmobiliaria y las grandes inversiones comerciales, hizo de la violencia sin control su rostro más doloroso y trágico.
Frente a esta realidad, la presencia del Estado nacional, primero con las fuerzas de seguridad y ahora con el Operativo Interministerial que lleva dos semanas y finaliza el próximo 9 de agosto, permitió un respiro y empezar a dar respuestas a las muchas necesidades.
En estos días, el esfuerzo compartido, la alegría y la confianza recuperada, entre vecinos, trabajadores de los distintos ministerios de Nación y jóvenes militantes, hacen creer que es posible una ciudad solidaria e inclusiva. 
Con el Estado en los barrios y la organización comunitaria las necesidades se transforman en derechos. Y este, sin dudas, es el camino para construir una Rosario más justa, donde todos podamos realizar nuestros sueños y tener un proyecto de vida digno.


“Pensar la ciudad”, El Argentino (edición Rosario), 28-07-14.

Por Sebastián Artola
El gobierno municipal sabe que está para atrás con los vecinos del centro de la ciudad y por eso lanza el plan “Rosario más linda”. El mismo anuncia la refacción de algunas fachadas históricas, la remodelación de plazas y la prohibición de pegar carteles en columnas.
De modo vergonzoso vimos esta semana un afiche pidiendo justicia para Jere, Mono y Patón con una faja que decía “Publicidad no autorizada”, como si la lucha contra la impunidad debiera pedir autorización o tener que pagar una cartelera para su difusión. 
Más allá de la lavada de cara, el mejor favor que le pueden hacer a los vecinos y laburantes del centro es dejar de hacer todo lo posible para vaciarlo, en beneficio de los grandes emprendimientos comerciales, como marcan la prohibición de estacionar en el microcentro, sin medidas alternativas y gratuitas, y la desregulación total del mercado inmobiliario.
El problema es estructural y no cosmético. Un modelo de desarrollo urbano, a medida de las grandes inversiones privadas, no podía sino dejar afuera, también, a porciones crecientes de los sectores medios de la ciudad, con una pésima calidad en la prestación de los servicios de agua, luz y transporte, y la promoción de obras públicas en función de los negocios de unos pocos y no de las necesidades de las mayorías.

Mientras tanto los barrios más postergados, bien gracias.

“Pensar la ciudad”, El Argentino (edición Rosario), 22-07-14.

Por Sebastián Artola.
Los clubes de barrio de nuestra ciudad llevan adelante una enorme tarea casi en soledad y a pulmón.
El esfuerzo diario de familias y grupos de vecinos permite el sostenimiento de más de 350 clubes, a lo largo y ancho de Rosario, que sólo algún éxito deportivo o evento excepcional hace visible a los ojos de las autoridades políticas o los medios de comunicación.
El mundial de fútbol fue un claro ejemplo de esto.
Ahí nos enteramos de que muchos de los jugadores de nuestra selección, antes de llegar a los grandes clubes de la ciudad, para después irse rápido al extranjero, dieron sus primeros pasos en clubes de barrio.
Es el caso de Di María que salió del Club El Torito, en el barrio El Churrasco; del propio Messi que jugó en el Club Grandoli, en la zona sur; o de Lavezzi que surgió en Coronel Aguirre de la vecina ciudad de Villa Gobernador Gálvez.
Los clubes de barrio desarrollan una acción social y educativa imprescindible, sobre todo en zonas de la ciudad atravesadas por necesidades de todo tipo, promoviendo una práctica deportiva desde los primeros años que logra funcionar como un semillero de jugadores, sin el cual es difícil pensar la condición de “grandes” de los clubes más importantes de la ciudad.
La realidad de un barrio que tiene un club a uno que no, cambia de modo radical en términos de integración y forma en que se dan las relaciones sociales.
Pero lamentablemente el reconocimiento dura poco y no se traduce en un acompañamiento por parte del Estado que permita el fortalecimiento de estas instituciones.
Todo bien con que la intendenta Mónica Fein se saque una foto en el mural de homenaje a Di María en El Torito, pero desde el municipio debería hacerse algo más por los clubes de nuestra ciudad.
Mientras las oportunidades son concentradas por quienes manejan los clubes más grandes y las penas quedan en los más chicos, desde el Estado provincial y local poco aporte se hace a un diseño que distribuya de modo más justo los recursos (materiales y técnicos), promoviendo un desarrollo deportivo equilibrado. 
Si esta es la realidad del fútbol, ni que hablar de aquellos clubes donde se practican deportes amateurs.
El deporte es un derecho  y no un negocio al que sólo pueden acceder los que tienen los recursos para hacerlo. Y los clubes de los barrios, por estar metidos en el corazón mismo del tejido social, cumplen una tarea primordial en la formación de los niños y niñas, en la inclusión, en la promoción de lazos solidarios, en la connivencia comunitaria, en el derecho de cada joven a soñar y a construir un proyecto de vida digno.
Un Estado que garantice el derecho al deporte es un desafío imprescindible para el desarrollo integral de una comunidad, y éste tiene que empezar por el fortalecimiento y promoción de los clubes de barrio.




“Pensar la ciudad”, El Argentino (edición Rosario), 15-07-14.

Por Sebastián Artola.
El pasado miércoles 9 de julio, por la madrugada, una vecina de Ciudad Oculta fue golpeada y violada cuando volvía de trabajar .
La falta de alumbrado público y el estado de abandono de los terrenos a través de los cuales se ingresa al barrio, con yuyales y árboles que llegan a los tres metros, expone de manera permanente a los vecinos que van a trabajar o llevan sus hijos a la escuela.
El reclamo no es nuevo. Desde el 2011 vienen pidiendo al municipio un plan de urbanización para las 272 familias que viven en el asentamiento.
Ciudad Oculta es uno de los territorios de Rosario con menos presencia del Estado y más ausencia de derechos básicos.
Lamentablemente se tiene que llegar a una situación límite para que haya algún tipo de respuesta. A mediados del 2012, dos jóvenes fueron asesinados por el robo de los caballos que cuidaban y recién ahí el municipio desmalezó uno de los terrenos.
Hacia fines del año pasado, como cada vez cuando llueve se inundó parte del barrio y los vecinos tomaron las viviendas de la llamada Zona Cero para hacerse escuchar. También recién ahí se empezó con el zanjeo, el mejorado de algunas calles y la colocación de un alumbrado público que nunca anduvo, quedando todo a mitad de camino.
El incumplimiento de las obras prometidas, casi como una crónica anunciada, tuvo una nueva víctima.
El viernes estuvimos acompañando a una delegación de vecinas y compañeras en el reclamo que, una vez más, llevamos a las autoridades municipales del Distrito Norte.
A través de nosotros se daban por enteradas de lo que había pasado y otra vez las promesas de siempre que esperamos que ahora se cumplan.

Un Estado presente con servicios y obra pública, igualando oportunidades y garantizando a todos el derecho a vivir dignamente, sin dudas, hacen también a un marco de seguridad y a una politica de prevención del delito, que nos permita construir una salida a la violencia que atraviesa nuestra ciudad.

“Pensar la ciudad”, El Argentino (edición Rosario), 07-07-14.

Por Sebastián Artola
Desde los tiempos de Binner el modelo de desarrollo urbano de nuestra ciudad es un intento de copia y calco de Barcelona. De ahí la figura publicitaria, ya devaluada, que el propio oficialismo divulgó en todos estos años de Rosario como “la Barcelona argentina”.
La prioridad puesta en los grandes emprendimientos comerciales e inmobiliarios en la franja costera, con eje desde el centro hacia el norte de la ciudad, y la búsqueda de vender a Rosario como sede de grandes “eventos culturales”, marchan en este sentido y definen el contenido de los llamados Planes Estratégicos que fueron moldeando el actual proyecto de ciudad.
Con el acento puesto en la oferta de sevicios, el turismo y el comercio se ubicaron como como los ejes privilegiados de una economía que crecía gracias a las rentabilidades extraordinarias provenientes de la soja, bajo un programa económico agro-exportador y liberal, que poco interés puso en la promoción industrial y el valor agregado.
De este modo, la inversión privada y la especulación marcarían la agenda y el tipo de crecimiento económico, sin inclusión social, subordinando al Estado municipal, al Concejo (con muy pocas voces críticas, y a veces ninguna) y las ordenanzas a sus interéses.
La desigualdad, fragmentación, exclusión de buena parte de los rosarinos de obras de infraestructura básica y servicios públicos dignos y la concentración de los negocios en cada vez menos manos, con su correspondiente impacto en las conflictivas y violentas relaciones sociales, eran un descelace más que anunciado, aunque algunos hoy se den por sorprendidos.
Copiar modelos sociales, culturales y políticos de otros países y latitudes (considerados “avanzados” o “modernos”), que poco se corresponden con nuestras realidades y necesidades, ha sido el gran fracaso de una dirigencia política colonizada por los espejitos de colores de quienes sólo quieren hacer negocios, sin importarles el bienestar y la calidad de vida de las grandes mayorías.
Inventar y crear, como señalan los momentos más fecundos del pensamiento argentino y latinoamericano, desde Simón Rodriguez, pasando por José Martí hasta Arturo Jauretche, son los desafíos para construir, desde acá, un proyecto de ciudad para todos y todas.