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JUSTICIA POR JONATAN HERRERA!

Hoy estuvimos acompañando el pedido de justicia por Jonatan Herrera en las puertas de los Tribunales Provinciales de Rosario.
Jonatan fue asesinado por la Policía de Acción Táctica (PAT) el 4 de enero del 2015 mientras lavaba el auto frente a su casa en barrio Tablada, en la esquina de Ayacucho y Seguí.
Los cuatro agentes de la PAT iban en un colectivo de la línea 133. Vieron un operativo del Comando Radioeléctrico. Hicieron detener el ómnibus y bajaron disparando al voleo al menos 20 tiros.
Dos de esos tiros mataron a Jonatan, mientras se refugiaba detrás de un árbol.
Tenía 23 años, un hijo de poquitos meses y un nuevo trabajo en el depósito de Falabella.
Jonatan, Franco Casco, Pichón Escobar y tantos otros cientos de pibes.
Ser joven y vivir en algunos de los tantos barrios olvidados de la ciudad no es fácil.
El 70% de los homicidios en Rosario tiene como victimas a pibes que no superan los 35 años, dos de cada tres; de este total, la mitad apenas llegan a los 25 años.
El panorama no es muy alentador.
Rosario sigue teniendo una de las tasas de homicidios más alta del país (20 muertes cada 100 mil habitantes), casi cuatros veces más que la media nacional.
Pese a lo que se intenta presentar como un avance desde el gobierno provincial y municipal, en el 2015 hubo 198 homicidios en la ciudad, cuatro menos que en 2014.
A esto se suma la declaración de emergencia en seguridad del gobierno de Macri, dando luz verde a las fuerzas de seguridad para perseguir y reprimir a los mismos de siempre, bajo la excusa del “combate al narcotráfico”, mientras queda intacta la trama de poderes y complicidades que lo explican, e impunes los que se llevan la plata del negocio y usan a nuestros pibes de carne de cañón.
El resultado esperable: más violencia, más represión, más muerte.
Lo venimos diciendo y volveremos a repetir cuantas veces sea necesario: sin una real y profunda reforma de la policía y las fuerzas de seguridad, que ponga fin a su autogobierno y corte los vínculos con el delito; sin una democratización del Poder Judicial que lo acerque más a la justicia y aleje de la impunidad; y sin un Estado que iguale oportunidades y construya una sociedad más integrada, no hay posibilidades de hacer frente a tanta violencia y muerte.

POR JONATAN HERRERA
POR NUESTROS PIBES

POR TODXS!

UN MODELO DE CIUDAD AGOTADO Y EN CRISIS.

Por Sebastián Artola 
Precandidato a Concejal – Frente Justicialista para la Victoria.
Nada nuevo en el discurso de Mónica Fein en la Apertura de las Sesiones Ordinarias del Concejo Municipal el pasado jueves. La intendenta habla como si el “socialismo” no gobernara la ciudad desde hace más de veinte años, haciendo un balance sobre un conjunto de medidas que no pasan del marketing y en la realidad nadie las ve, y donde las únicas obras de importancia mencionadas fueron hechas con fondos del Estado nacional.
Ni hablar de los anuncios: la extensión de la Policía Comunitaria hacia otros barrios, que a esta altura no sabemos si es peor el remedio o la enfermedad; la promesa de siempre sobre un nuevo servicio de transporte público; 24 hectáreas de espacio públicos, que esperemos no sean para los negocios de unos pocos vivos como pasa; y una Ciudad Joven justificada desde el enorme “valor urbano” del lugar ¿? 
Encima, todo leído, que ni los aplausos de la militancia en las gradas pudieron meterle un poco de entusiasmo. Síntomas de un modelo de ciudad y una gestión agotados y en crisis.
La seguridad pública y la violencia, la calidad de los servicios públicos y la realidad de los jóvenes y niños de la ciudad, exigen una respuesta urgente e integral por parte del Municipio, que nos tiene que llevar a repensar al propio Estado local, reponiendo su capacidad transformadora y compromiso con los que más lo necesitan. 
La ciudad demanda un cambio de rumbo y una nueva imaginación política que nos permita trazar un horizonte de transformación para dar respuesta a los problemas y necesidades elementales que viven muchos vecinos de la ciudad. 
Un nuevo proyecto político, social y cultural para todos es el gran desafío de la hora.
Porque conocemos y queremos la ciudad, y su realidad nos conmueve y moviliza, es que nos comprometernos y sumamos nuestro aporte para hacer posible la 
‪#‎Rosario que soñamos y en la que nos merecemos vivir.


FEIN, SEGHEZZO Y EL “SOCIALISMO DEL SIGLO XXI”… EN ROSARIO: CONTROL, PROHIBICIÓN Y SILENCIAMIENTO.



Decir que el “socialismo” en Rosario se viene derechizando no es ninguna novedad.

Ante la falta de respuestas a los problemas estructurales de la ciudad, tras más de 20 años de gobierno, a la violencia generalizada que sacude la provincia y el descontento creciente en la ciudadanía, el control, la persecución y el silenciamiento parece ser la vuelta de tuerca final a la que recurre el oficialismo para intentar recomponer su hegemonía cultural fracturada.

El “blindaje mediático” es una pata. La presión sobre periodistas y la injerencia en los contenidos de los medios audiovisuales y gráficos de la ciudad son realidades cotidianas y profundizadas en los últimos tiempos.

La Secretaria de Control y Convivencia Ciudadana, es la otra. Creada hacia fines del 2013, cuando el Estado municipal empezó a hacer agua por todos lados, tiene a cargo la Guardia Urbana Municipal (GUM), Control Urbano, Inspección, Tránsito, el monitoreo del transporte y las cámaras de seguridad.

No es casualidad que su actual secretario, Pablo Seghezzo, sea el funcionario con más visibilidad del municipio, y probable candidato a concejal por el oficialismo.

La clausura de espacios culturales durante todo el pasado año; la costosísima e inverosímil campaña de “Publicidad No Autorizada” (pegando fajas oficiales sobre afiches en lugares prohibidos, en una doble violación de la ordenanza, ésta vez a manos de la propia municipalidad); el vergonzoso papel de la GUM persiguiendo artistas callejeros, artesanos, vendedores ambulantes o militantes, con la realidad de violencia que vive nuestra ciudad y la falta de respuestas en materia de seguridad pública, son algunos ejemplos.

Recordemos las lamentables imágenes de las fajas de “Publicidad No Autorizada” sobre afiches que pedían Justicia para Jere, Mono y Patóm, como si la lucha contra la impunidad debiera pedir autorización, o de la GUM golpeando a un vendedor ambulante y deteniendo un titiritero en la peatonal, hacia fines del año pasado.

En la Rosario “cultural” y “turística” promocionar en el espacio público una obra de teatro, un recital, manifestar un reclamo social o difundir una propuesta política está prohibido (¿?). Sólo lo podes hacer si pagas una cartelera.

El gobierno que se llena la boca hablando de democracia y participación ciudadana, censura mediante ordenanza y judicializa la militancia y las distintas expresiones sociales y culturales de la ciudad.

Paradojas de un “socialismo al revés” que socializa la falta de oportunidades, los aumentos de impuestos y los pésimos servicios públicos, mientras privatiza el espacio público y cuida los negocios de unos pocos.


Crónica anunciada para un gobierno que eligió representar los bolsillos de los grandes emprendimientos comerciales y la especulación inmobiliaria, en vez de construir una ciudad con la voz y el protagonismo de todos, defendiendo el bien común y la calidad de vida de nuestros vecinos y vecinas.

La nueva ofensiva del Municipio forma parte de esta historia reciente. Perfil que sobreactúan más que nunca, frente al fracaso de la política de seguridad pública y en un año que es electoral, según deben aconsejar las agencias de marketing y consultoras que asesoran al oficialismo y el “coaching ontológico” personal de la Intendenta Mónica Fein.

Claro está, control hacia todos los que cuestionamos el actual proyecto económico, social y cultural que gobierna Rosario. Porque con los emprendimientos privados que violan el libre acceso a la costa del río – según lo establece el Código Civil vigente (Ley Nº 17.711, Arts. 2639 y 2640) -; pagan cánones irrisorios en función de la superficie ocupada; tienen habilitaciones vencidas y, en algunos casos, hasta CUIT caídos; deben millones al municipio de DReI (Derecho de Registro e Inspección); incumplen el uso público irrestricto de los baños, más allá de ser cliente o no, sancionado en la Ordenanza N° 7.180/01 – donde se prevé, en caso de incumplimiento, multas y clausuras, tal como establece la modificación N° 7.830/05 - … con ellos, no pasa nada.

Ni que hablar de una tragedia como la del Parque de Diversiones, que se llevó la vida de dos hermanas,  de 12 y 14 años, en agosto del 2013. Donde, en 10 años (¡!), no hubo un sólo control por parte del municipio a los juegos mecánicos.

O sea, doble vara en el uso del espacio público. Para la mercantilización y los negocios de unos pocos: vía libre e impunidad. Para las manifestaciones sociales, culturales y políticas críticas: prohibición y multas.

Es más: doble vara de la doble vara. Porque la aplicación de la sanción varía según quien sea el que incumple.

La prohibición incluye también a los pasacalles (Ordenanza N° 8.324, art. 18°). Algo que el propio oficialismo nunca dejo de colgar. Claro está: a esos nunca los sacan y multan.

Vale recordar el incumplimiento, en las primarias del 2013, de la Ley Provincial N° 13.235 que establece espacios gratuitos en televisión y radio para todos los candidatos a cargos provinciales y municipales.  Y recién, por lo insostenible de la situación, tuvo que poner en práctica – a medias – en la elección general.

Y también cuando difundíamos nuestra propuesta en el Transporte Urbano y los choferes nos decían que desde el Municipio se le había bajado línea para que nos prohíban hacerlo.

Hace unos días 6 agentes de la GUM detuvieron a un grupo de compañeros y les incautaron los afiches. En medio del maltrato y la prepotencia que los caracteriza, una agente pregunta: “Y éste Artola con quién esta, con Cristina, no?”. Cuando nuestros compañeros les pidieron identificación (nombre y apellido) se negaron a hacerlo y se retiraron rápido.  Sólo pudieron anotar la patente del móvil: LYJ 328.

El color político también define si se aplica o no la sanción.

En conclusión: al “socialismo” poco y nada le interesa el cuidado del espacio público, sino muchas  plazas y lugares de encuentro – sobre todo, de los barrios - no estarían en el estado de abandono en que se encuentran. Un ejemplo de estos días de verano es La Florida. Con muy pocos baños públicos y cestos de basura, sin bebederos y los pastos largos, el único balneario público de la ciudad presenta condiciones lamentables en comparación con los lugares concesionados.

Y si poco interesa el cuidado de los espacios públicos, menos aún el libre acceso al mismo. Hacer negocios con lo que es de todos, es la cuestión. Y aquél que no se adecué a la lógica de mercado es multado.

Y más cuando ese uso es de una voz crítica. Si, realmente, fuese de interés el cuidado, la limpieza y el acceso de todos al espacio público, ¿por qué el municipio no termina con el negocio de las carteleras y permite a través de ellas la promoción y difusión, de modo gratuito, según rubros, de las diferentes propuestas culturales, sociales y, también, políticas de la ciudad?

Con esto, santo remedio!

Parece mucho pedir para un gobierno que ni siquiera hace cumplir la Ordenanza Nº 8324 (art. 41º, inciso 9 –C) la cual plantea que “Las agencias y/o empresas de publicidad, deberán ceder gratuitamente, treinta (30) días previos a la fecha de elecciones municipales primarias y generales el 25% de los elementos publicitarios (EP), con que cuentan cada una de ellas, para ser utilizado por cada una de las listas oficializadas en el Colegio Electoral.  Los EP se adjudicarán en forma igualitaria entre las mismas y será establecido en la reglamentación vigente, con participación de los representantes de las listas”.

Pero el negoción de las carteleras es más fuerte: 3 empresas (Metrópoli, Medios Litoral y Viamax) controlan el mercado, a través de licitaciones directas del municipio, sin intervención del Concejo Municipal – cuando la Ley provincial Orgánica de Municipios sostiene que las concesiones sobre espacios públicos deben ser autorizadas por los Concejos Municipales - y cero transparencia sobre los pliegos, condiciones y cánones que pagan.

En vez de seguir el ejemplo de la Ley de Reforma Política, sancionada en el Congreso Nacional, en el 2009, que permite el acceso el acceso gratuito e igualitario a los medios audiovisuales  a todos los partidos políticos, significando un paso más que importante para la democratización del sistema político y la justa distribución de la palabra, el “socialismo” ya no sabe que prohibir y multar, para seguir recaudando y silenciar las voces críticas que no puede comprar.

Más hipocresía imposible: por un lado, multan a los que pegan afiches en lugares públicos; pero por el otro, incumplen las ordenanzas sancionadas por el propio Concejo municipal que establece el acceso gratuito de todos a los espacios de publicidad.

Prohibir pegar afiches en espacios públicos, obliga a recurrir a las carteleras pagas. El negocio es redondo. Y el municipio actúa como custodio y garantía de las empresas privadas.

Esta es la discusión de fondo que nos debemos en la ciudad: democratizar y recuperar el acceso de todos al espacio público - que por definición debería ser así - o seguir atados a la exclusión y el silenciamiento que genera su privatización y mercantilización, como se viene profundizando en los últimos años.

Mientras ellos cuidan los negocios de unos pocos. Nosotros seguimos construyendo – con militancia y convicción inquebrantable - el sueño posible de una Rosario donde todos tengamos derecho a vivir dignamente en nuestra ciudad.

Sebastián Artola
Pre-candidato a Concejal
Rosario para la Victoria – FPV

23 de enero de 2015

"Seguridad pública y proyectos políticos", Rosario/12, 11-01-15.

Sebastián Artola
Precandidato a Concejal
Rosario para la Victoria - FPV

La política de seguridad provincial y municipal sigue haciendo agua por todos lados, y a esta altura no hay dudas de la falta de decisión política del actual gobierno para corregir el rumbo.
Las idas y vueltas con el jefe de la Unidad Regional I y el asesinato de Jonathan Herrera en barrio Tablada, en un nuevo caso de gatillo fácil, se suman a una lista - demasiado larga - de violencia, corrupción e impunidad.
Rosario finalizó el 2014 con 248 homicidios, cuando en el 2013 fueron 264. Es decir, 16 muertes menos. Nada para celebrar en una ciudad que multiplica por 4 la media nacional, con más de 20 asesinatos cada 100 mil personas.
Ni que hablar de la ciudad de Santa Fe que alcanzó la tasa de homicidios más alta de su historia, con 28 homicidios cada 100 mil habitantes.
Desde el debut de la Policía de Proximidad, a principios de este año, en Las Flores, hasta la reciente Policía de Acción Táctica (PAT), quedó demostrado que la “nueva” policía del socialismo es puro chamuyo.
Ahora bien, si una profunda reforma de las fuerzas de seguridad es imprescindible para avanzar hacia una solución de fondo al problema de la seguridad pública, estamos convencidos que el problema no se termina ahí, sino que va mucho más allá.
La impunidad que garantiza el Poder Judicial de Santa Fe, con una tasa de esclarecimiento de los homicidios que ronda el 40%, como sostuvo el Defensor General de la provincia Gabriel Ganón, promueve y da vía libre al delito bajo la convicción que si se comete, poco o nada va a pasar.
Y, por supuesto, la responsabilidad primaria del gobierno provincial y municipal. No compartimos los diagnósticos que sólo reparan en las fuerzas de seguridad o en el Poder Judicial, exculpando al actual gobierno o poniéndolo como víctima de poderes a los que no controla.
No conducir la policía, no impulsar reformas que terminen con la impunidad, no promover políticas públicas que achiquen las enormes desigualdades sociales, hablan más de connivencia y complicidad, que de una supuesta voluntad de transformación.
Por eso, hay que decirlo con todas las letras: el socialismo es responsable de la violencia y el narcotráfico en nuestra ciudad y en la provincia.
Por acción u omisión, es irreal pensar semejante expansión de la tasa de homicidios o la penetración del narcotráfico en el territorio y en los negocios de la ciudad, al margen del poder político provincial y local.
Un nuevo Estado y un nuevo proyecto político son los desafíos del presente en Rosario y Santa Fe, con una mirada integral sobre la seguridad pública, fundada en la prevención, en la creación de políticas públicas que igualen oportunidades y en el derecho de nuestros vecinos y vecinas a una vida digna.  

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/22-47487-2015-01-11.html



"Pensar la ciudad", Rosario/12, 17-12-14.

Sebastián Artola
Precandidato a Concejal
Rosario para la Victoria

Si no somos capaces de discutir, en serio, el modelo de ciudad que nos gobierna hace más de 20 años y deja a cada vez más rosarinos afuera, no hay solución de fondo a las injusticias y a la negación de derechos elementales que sufren día a día buena parte de nuestros vecinos.
Al socialismo se le cayó la careta. Lo único que socializan son las pérdidas, los aumentos de impuestos, los pésimos servicios públicos, la falta de oportunidades, mientras que cuidan a capa y espada las ganancias de los grandes negocios comerciales y la especulación inmobiliaria, a los que el Estado municipal ha rendido pleitesía y sancionado ordenanzas 'a gusto y piacere'.
Después se ofenden y escandalizan si se los asocia a una actividad ilegal. Pero preguntamos, si nada tienen que ver con el narcotráfico, con el gatillo fácil, con las mafias, que matan a nuestros pibes en los barrios, que los desaparecen, que los esclavizan como 'soldaditos', que amenazan a periodistas de la ciudad, que quieren tener de rehén a la sociedad toda a través del miedo y la violencia... ¿Por qué no llevan a una profunda transformación de la Policía provincial y en el Poder Judicial?
La posibilidad de un nuevo proyecto para nuestra ciudad y la provincia tiene que ver con ser capaces de forjar una representación política con coraje, decisión y la convicción necesaria para tocar los intereses que haya que tocar y defender de manera irrenunciable los derechos del pueblo. Para nosotros esa representación sólo es posible desde la militancia y las prácticas diarias en el territorio.
Por supuesto que apostamos a la unidad del peronismo y del movimiento nacional y popular de nuestra ciudad y de la provincia. Pero a una unidad verdadera, a una unidad de concepción sobre la continuidad del proyecto de país que empezamos a construir en el 2003 con Néstor y hoy lidera la compañera Cristina, y sobre lo que queremos para nuestra provincia y la ciudad. Y acá no entran ni el PRO, ni Massa.
El acuerdo entre las fuerzas políticas y dirigentes de nuestro espacio es importante y necesaria, siempre y cuando contenga a todos los que tiramos para un mismo lado, pero esa unidad tiene que servir para poner nuestra política de cara a la sociedad, al pueblo y en cada barrio.

"Pensar la ciudad", 06-11-14.

Por Sebastián Artola (*)
El asesinato de Franco Casco no puede sernos indiferente. Si su muerte no se esclarece y queda impune, pocas chances habrá para hacer frente a la violencia que sacude nuestra ciudad y construir un marco de convivencia en paz.
El accionar de la policía de Santa Fe, la irregularidades en el Poder Judicial y el silencio cómplice del gobierno provincial y municipal, que al día de hoy no dijeron  más palabras que las barbaridades planteadas por el Secretario de Control de las Fuerzas de Seguridad, Ignacio Del Vecchio, son la crónica repetida de una nueva vida que se pierde en Rosario.
La lucha por Verdad y Justicia para Franco Casco tiene que ser una bandera de todos.   
De cada uno depende la construcción de un gran compromiso colectivo, con conciencia pública, sensible y solidaria, que exija a las autoridades políticas de la provincia una reforma profunda y verdadera de las fuerzas de seguridad, la democratización del poder judicial provincial y una política de seguridad que vaya - de una vez por todas - al fondo de las causas que explican el delito y la violencia en nuestra provincia.
Sólo así será posible hacer realidad la consigna “Ni un pibe menos”.
Justicia para Franco Casco. Por él y por todos.
 (*) Foro Rosario para Todos.

“Pensar la ciudad”, Rosario/12, 22-10-14.

Por Sebastián Artola.
La política de seguridad provincial y municipal no da pie con bola.
El reemplazo de Matías Drivet de la Secretaría de Seguridad Pública por Gerardo Chaumont (un ex jefe de Gendarmería removido de la fuerza en el 2004 y con antecedentes nada alentadores) es una muestra más y se suma a la larga lista de fracasos.
La creación de la Guardia Urbana Municipal en Rosario en el año 2004; la escandalosa renuncia del jefe de la policía provincial Hugo Tognoli en el 2012, procesado por connivencia con el narcotráfico; la Policía de Proximidad con su experiencia piloto en Barrio Las Flores, desde principios de este año; el 0800 para realizar denuncias sobre el mal desempeño de la fuerza atendido por la propia policía; y ahora la nueva Policía de Acción Táctica, que vimos en estos días en la puerta de la escuela de Bº Cerámica exhibiendo sus itacas durante el horario de clases, son algunos ejemplos.
La oportunidad abierta con la llegada de las fuerzas de seguridad nacionales para realizar una profunda transformación de la policía provincial y definir una nueva estructura, en el marco de una política de seguridad pública y democrática en serio, y una presencia integral del Estado en la ciudad, ha sido desaprovechada.
La única respuesta parece ser el patético y repudiable accionar de la GUM en la peatonal golpeando a un vendedor ambulante o deteniendo un titiritero, como sucedió la semana pasada.
Insistir con las mismas recetas que explican el actual estado de cosas no hace más que llevarnos a nuevos fracasos y seguir errando el camino.  
Lamberto lo dejó en claro: "No es un cambio de dirección, sino la ratificación del rumbo".
Es decir, el autogobierno de la policía santafesina, la connivencia con el delito y la impunidad está garantizado.
Transformar de modo estructural la Policía Provincial y reponer su conducción política, bajo control civil, es el principio de la solución.
Por supuesto, esto significa romper los pactos, acuerdos y negocios que explican el crecimiento exponencial del delito, la violencia y el narcotráfico en nuestra ciudad en los últimos años.
Y la cuestión pasa por saber si hay decisión para hacerlo.


*Foro Rosario para Todos.

“Pensar la ciudad”, Rosario/12, 07-10-14.

Por Sebastián Artola
Los centros de salud son una de las pocas instituciones del municipio y la provincia con presencia en los barrios de Rosario.
El repliegue del Estado local y provincial de los lugares donde más se lo necesita y el vaciamiento de las políticas sociales en los últimos años dejaron a los centros salud como única institución de referencia para los vecinos de los barrios más humildes.
El compromiso y la voluntad de los trabajadores y profesionales los mantienen en pie, muchas veces desbordados, haciendo malabares y en situaciones límites.
Pese a este esfuerzo, en los 52 Centros de Salud que conforman el dispositivo de Atención Primaria los insumos básicos son cada vez más escasos y la infraestructura de muchos lugares es lamentable.
Ni que hablar de conseguir un turno con un especialista, a lo que debemos sumar la realidad de que los fines de semana están cerrados, sin ningún tipo de guardia,  dejando librada a la suerte de los vecinos la posibilidad de sortear la urgencia, cuando se trata de un derecho público básico. 
Las condiciones de trabajo es un tema aparte. Los profesionales no tienen reemplazos. Cuando alguien toma licencia por enfermedad, embarazo o maternidad, el lugar queda vacío. A esto se suma que en Rosario hay una desregulación total en las condiciones laborales de los profesionales de la salud, siendo contratados bajo el régimen de locación de servicios.
Tampoco existe un dispositivo común en todo el sistema de salud municipal o provincial que atienda las problemáticas de salud mental y adicciones, y las sitúe en el marco del  acceso cotidiano a la salud pública de las familias y la comunidad, siendo Rosario una de las ciudades que más alta tasa registra en todo el país de padecimiento por consumo de drogas y alcohol.
Una política de salud construida desde la prevención y promoción de derechos empieza con una presencia integral del Estado en los barrios. Y esta va desde el fortalecimiento y jerarquización de los dispositivos de atención primaria, pasando por la articulación con políticas sociales que promuevan la integración de la comunidad hasta la realización de las obras de infraestructura pendientes que permitan el acceso a servicios públicos dignos a todos nuestros vecinos, con impacto significativo en los procesos de salud-enfermedad de la comunidad.
Más y mejor Estado, desde un abordaje integral en cada barrio, es el camino para construir un modelo de salud ejemplar en serio en nuestra ciudad.



“Pensar la ciudad”, El Argentino (edición Rosario), 01-10-14.

Por Sebastián Artola.
Atravesamos una época de profundas elecciones como sociedad. Más que electorales diría que las decisiones que tenemos ante nosotros son culturales, porque lo que está en juego son – ni más ni menos – que los valores y principios sobre los que día a día forjamos nuestras familias, nuestras vidas y el vínculo con la comunidad.  
La protesta a favor de la liberación de los detenidos por el linchamiento de David Moreira es un claro ejemplo en nuestra ciudad.
La construcción de una cultura del miedo y la desconfianza hacia el otro hace que la vida asuma un valor diferencial según de quien sea y la muerte se presente siempre como una salida posible.
Sobre este fondo se han escrito las páginas más dolorosas y trágicas de nuestra historia, y sin duda es también el fondo que llevó a la muerte a David Moreira en marzo de este año.
El odio, la búsqueda de venganza y las salidas individuales, en su pretensión de hacer frente a algo que se considera injusto, por el contrario, profundizan la ruptura de los lazos en una comunidad y empeoran las causas que explican esa realidad que se aspira a transformar.
La violencia y la muerte sólo generan más violencia y muerte.
Frente a esta realidad, la capacidad de luchar contras las injusticias y transformar la pérdida en solidaridad, amor al otro y defensa de la vida, sin odio y búsqueda de venganza, abren un horizonte de esperanza y reparación verdadera.
Y sobre todo, nos reafirma la posibilidad de avanzar hacia un compromiso ciudadano y colectivo en la transformación de las causas profundas que nos llevaron a este estado de cosas, construyendo una sociedad donde todos tengamos un lugar y se garantice por igual el derecho a la seguridad y a la protección de la vida.


“Pensar la ciudad”, El Argentino (edición Rosario), 29-09-14.

Por Sebastián Artola.
No hay publicidad o marketing que pueda tapar la pésima gestión del gobierno provincial y municipal en materia de niñez y juventud.
Los vaivenes al frente de la Dirección Provincial de Niñez, Adolescencia y Familia, la ausencia de políticas públicas que promuevan una mirada que sitúe a los niños y jóvenes como protagonistas, en el marco del fortalecimiento familiar y comunitario, y la retirada del Estado de los lugares donde más se lo necesita, son las razones de este fracaso.
La realidad del IRAR (Instituto de Recuperación del Adolescente de Rosario) es un ejemplo. La continuidad de esta institución, a cargo del Servicio Penitenciario, con una co-gestión civil formal que no corta ni pincha, en clara violación de las leyes nacionales como de los tratados internacionales, pese a la promesa de su cierre hecha por Binner a los días de su asunción en el 2007 como gobernador, muestra la falta de decisión del Frente Progresista para hacer frente a las peores herencias institucionales en nuestra provincia.
La política de separación de los niños, niñas y adolescentes de sus familias, bajo una mirada señaladora sobre éstas y un abordaje unilateral centrado en los chicos, que excluye el rol activo y participativo que juega la familia y su comunidad en el desarrollo integral de los mismos, es otro ejemplo. Son 430 chicos en esa situación en toda la provincia, de los cuales 230 pertenecen a Rosario, en su mayoría pibes que viven en los barrios más postergados de la ciudad.  
Las críticas realizadas por la Comisión de Asesoramiento en Políticas de Alojamiento a Niños, Niñas y Adolescentes sin Cuidados Parentales recibieron una pobrísima respuesta por parte de la Ministra de Desarrollo Social Mónica Bifarello
Las excusas para no tener en Rosario un Servicio Local, tal como establece la ley nacional, es otra muestra de la falta de decisión de poner en marcha una política inclusiva para nuestros pibes. La Dirección de Infancias y Familias, como la Dirección de Políticas Públicas de Juventudes, de la Secretaría de Promoción Social no pasan de ser sellos.
La Ley Nacional 26.061 de Protección Integral de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes, sancionada en el año 2005, y a la que Santa Fe adhiere desde el 2009, es clara.
En su artículo 7 señala que “la familia es responsable en forma prioritaria de asegurar a las niñas, niños y adolescentes el disfrute pleno y el efectivo ejercicio de sus derechos y garantías”. Y agrega: “Los organismos del Estado deben asegurar políticas, programas y asistencia apropiados para que la familia pueda asumir adecuadamente esta responsabilidad, y para que los padres asuman en igualdad de condiciones, sus responsabilidades y obligaciones”.
La Asignación Universal por Hijo, la Asignación por Embarazo, el Programa Jóvenes con Más y Mejor Trabajo, y el PROGRESAR, son políticas públicas nacionales que marchan en este sentido. Resta ahora el esfuerzo y la responsabilidad compartida por parte del Estado provincial como municipal.
Sólo así será posible empezar a construir el sueño de una ciudad y una provincia donde los únicos privilegiados sean nuestros niños y jóvenes.


“Pensar la ciudad”, El Argentino (edición Rosario), 22-09-14.

Por Sebastián Artola
La realidad de los jóvenes y niños de nuestra ciudad es alarmante y lejos está de ser una prioridad en la agenda del municipio y la provincia.
En Rosario más de 150 pibes entre 16 y 18 años están procesados por venta de drogas. Del total de homicidios en los últimos años, un 70% son varones que tienen entre 15 y 35 años. Mientras que la mitad son menores de 25 años. Según un estudio realizado por el propio municipio, el 85,5 por ciento de las víctimas no había terminado los estudios secundarios y el 50,9 por ciento no tenía trabajo formal.
Frente a este panorama, pocas son las respuestas. Como plantearon desde la Asamblea por los Derechos de la Niñez y la Juventud sólo un 1,4% del total del gasto provincial para niñez se destina al Sistema de Protección Integral, teniendo precarizados al 55% de los trabajadores de la Dirección Provincial de Niñez.
Ni que hablar del vaciamiento de las políticas sociales del municipio que se viene llevando adelante desde el año 2010. El desguace y reconversión de los Centro Crecer, primero, bajo el nombre de CTR (Centros Territoriales de Referencia) y ahora presentados como Centros de Convivencia Barrial, son claros ejemplos.
Más allá de los cambios de nombres, lo que continúa es el desmantelamiento de los equipos de profesionales, el traslado a otras áreas, la precariedad edilicia, la pérdida de funcionalidad y la desarticulación de un abordaje integral entre políticas sociales y políticas sanitarias en el territorio.
Las pésimas gestiones al frente de la Dirección Provincial de Niñez, Adolescencia y Familia, los sucesivos cambios de dirección y la ausencia de políticas públicas que promueva una mirada que sitúe a los niños y jóvenes como protagonistas, en el marco del fortalecimiento familiar y comunitario, marcan una clara contradicción con la Ley Nacional 26.061 de Protección Integral de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes, sancionada en el año 2005, y a la que Santa Fe adhiere desde el 2009.
Conclusión: la espiral de violencia que tiene como principales víctimas a pibes muy humildes y lastima a toda la ciudad, marchó de la mano con la retracción del Estado local y provincial de los barrios más postergados.
La vuelta del Estado a los barrios, con una presencia integral y abierta, es el camino para empezar a transformar esta realidad. Por supuesto, que acompañado de la desarticulación de las tramas profundas que dan forma al narcotráfico en nuestra ciudad, y esto empieza por tener otra Policía Provincial y la democratización del Poder Judicial. 

El derecho a vivir en un barrio integrado a la ciudad, a finalizar los estudios primarios y secundarios, al deporte, a tener una capacitación en un oficio, a conseguir un trabajo digno, hacen a las prioridades que debería tener una agenda pública que aspire a pacificar en serio nuestra sociedad y a construir una Rosario más armónica y justa. 

“Pensar la ciudad”, El Argentino (edición Rosario), 08-09-14.

Por Sebastián Artola.
La realidad habitacional de nuestra ciudad no es nueva. Por el contrario, es una de las marcas más contundentes del crecimiento económico sin inclusión social que caracterizó a Rosario en todos años.
El llamado “boom inmobiliario”, sin regulación estatal y bajo una planificación urbana hecha a medida de la especulación y los negocios de unos pocos, tuvo como contrapartida el aumento del déficit habitacional, el crecimiento de los asentamientos irregulares por la ausencia de políticas de urbanización y el deterioro creciente de la calidad de vida de cada vez más rosarinos.
La falta de políticas de vivienda, tanto del municipio como de la provincia, al punto que es imposible saber - por la inexistencia de información pública - cuántas viviendas fueron efectivamente construidas y entregadas en estos años, marcan las prioridades de un Estado que se puso de rodillas frente a los grandes emprendimientos comerciales y la especulación inmobiliaria, olvidando su papel imprescindible en la igualación de oportunidades y en la promoción de derechos.
Ni hablar de una planificación que mire a la ciudad en su conjunto y tenga como prioridad la calidad de vida de sus habitantes, a través de una política de inversión en obras públicas estratégicas y una regulación estatal, en correspondencia con el crecimiento poblacional que tuvo la ciudad y la nueva fisonomía que fue asumiendo, garantizando a todos los servicios públicos elementales, la defensa del espacio público de su mercantilización y el cuidado del medio ambiente.
La ciudad se debe una discusión profunda sobre su proyecto de desarrollo. Los resultados están a la vista y son conocidos por todos.
Un nuevo proyecto colectivo que promueva un desarrollo integral y más armónico de la ciudad, sigue siendo nuestro principal desafío.


“Pensar la ciudad”, El Argentino (edición Rosario), 01-09-14.

Por Sebastián Artola
Las lamentables declaraciones de la diputada nacional por el socialismo Alicia Ciciliani, sosteniendo que “va a haber muchos otros Mariano Bertini”, marcan una vez más el fracaso del gobierno provincial y municipal en hacer frente a las causas profundas que explican la violencia y el delito en nuestra ciudad.
La anunciada reforma policial, por noviembre de 2012, al día de hoy no muestra ningún resultado concreto. Hay zonas de la ciudad que siguen liberadas, prácticamente no vemos presencia policial en las calles, vivimos una llamativa ola de violentas “entraderas” en las últimas semanas y son más de 170 los homicidios en lo que del año, cuatro veces más que la media nacional.
Y, lo más preocupante, un gobierno provincial que dice que estamos en el “camino correcto”. Lo sostuvimos desde el primer momento: la presencia de las fuerzas de seguridad nacional no son una solución en sí misma.
Si este tiempo no era usado para avanzar en una profunda reforma policial, desarticular sus vínculos con el narcotráfico y el delito, reponer su control político, incorporar mecanismos de control de la sociedad, y plantear una presencia integral del Estado en el territorio, sería una oportunidad desaprovechada.
Por eso resultan inaceptables las declaraciones de la diputada Ciciliani. Ser mero comentarista de lo que pasa o resignarse tan livianamente ante los hechos, no son atributivos que hacen a la condición de un funcionario público, electo para trabajar en resolver los problemas y construir soluciones.
Hacer frente a la realidad para transformarla, con decisión política y coraje, tocando los intereses que haya que tocar, desarticulando la connivencia entre poderes del Estado con el delito, convocar a la ciudadanía toda, son los desafíos de la dirigencia política en nuestra provincia y la ciudad.

Por este camino será posible empezar a construir un marco de seguridad pública integral, basado en la prevención y el cuidado elemental de la vida, que nos permita hacer posible que no haya más un Mariano Bertini en nuestra ciudad.

“Pensar la ciudad”, El Argentino (edición Rosario), 25-08-14.

Por Sebastián Artola
Las declaraciones de Hermnes Binner días atrás, sobre su convicción en la “mano invisible del mercado” ayudan a sincerar algunas cuestiones.
Por supuesto que las mismas no son ingenuas y tienen que ver con la disputa por representar el voto más conservador de nuestra sociedad en su carrera presidencial. Pero también permiten entender el tipo de “socialismo” que hace más de veinte años viene gobernando nuestra ciudad y hace siete la provincia.
El liberalismo económico, por definición, supone una fe ciega en las virtudes del mercado, viendo en el Estado una presencia negativa que vendría a distorsionar las bondades del capital privado y su lógica de maximar ganancias a toda costa. A la larga, este libre juego de las fuerzas del mercado, debería tender a equilibrar las desigualdades sociales… No hace falta agregar muchas palabras, para decir que esto nunca pasa. Con vivir en Rosario y en la provincia de Santa Fe, basta y sobra.
La conjunción entre liberalismo económico y socialismo vaciaron a éste último de su sentido social e igualitarista en función de la primacía de las inversiones privadas y el gran capital, poniendo al Estado de rodillas frente a los intereses de la especulación inmobiliaria, los grandes emprendimientos comerciales y el complejo agroexportador, dejando como resultado, en Rosario, una ciudad fragmentada, atravesada por necesidades de todo tipo y en permanente deterioro de la calidad de vida de cada vez más vecinos de la ciudad.
Para muestra vale un dato que ya hemos planteado: mientras son ochenta mil los departamentos deshabitados en nuestra ciudad, según el CENSO del año 2010, un tercio de la población tiene negado el derecho a una vivienda digna.
Es decir, gracias a la mano invisible del mercado y la falta de regulación, el boom de la construcción que vivimos en estos años marchó en paralelo al agravamiento del déficit habitacional con más de cincuenta mil familias en esta situación.
No hace mucho, también, el gobernador Bonfatti le cedía 10 hectáreas fiscales a la Bolsa de Comercio, frente a la costa de la vecina ciudad de Granadero Baigorria, valuadas en millones de pesos, mientras muchísimas familias del PROCREAR no encuentran lugar donde construir por la especulación con el uso de la tierra.
Lo mismo con el destino que se le dio a la tierras del ex Batallón 121 y se le quiere dar al predio de 58 hectáreas en Puerto Norte que se recuperó gracias a la intervención de las fuerza nacionales de seguridad.
Poner en debate el modelo económico en nuestra ciudad y en la provincia es un tema pendiente y decisivo. Reafirmar el papel transformador del Estado y ponerlo al servicio de todos es la camino para dar una solución a las necesidades que hace años esperan una respuesta.


“Pensar la ciudad”, El Argentino (edición Rosario), 11-08-14.

Por Sebastián Artola.
Los primeros días de agosto del año deben formar parte de la memoria colectiva de todos los rosarinos, por siempre. El día 6 se produjo la explosión en calle Salta 2141, con 22 vidas que ya no están entre nosotros, en la mayor tragedia de la historia de nuestra ciudad. Y cuatro días después, el 10 de agosto, Melani y Florencia, de tan sólo 14 y 12 años, perdieron sus vidas en el Parque de Diversiones al desprenderse una tasa del juego “La Vuelta al Mundo”.
Se dice que el tiempo cura las heridas. Y tal vez sea así cuando las pérdidas son producidas por causas naturales, inevitables para la acción humana. Pero cuando son causadas por la negligencia o peor, por la complicidad de un Estado con la regla de maximizar la ganancia de una empresa o firma privada, la cicatrización no es una cuestión de tiempo, sino de reparación y justicia.
Esta semana también tuvimos una maravillosa lección de cómo los pueblos, las sociedades y los “comunes” (no los privilegiados o poderosos, claro está) construimos justicia y sanamos, al menos parcialmente (porque las vidas perdidas no vuelvan más), nuestras heridas.
La aparición del nieto de Estela de Carlotto, después de 37 años de incansable y tenaz búsqueda, muestra que el dolor y la pérdida cuando se transforma en lucha y militancia abren un horizonte de esperanza.
Más temprano o tarde, el compromiso colectivo e inclaudicable, fundado en el amor y la vida, sin odio y búsqueda de venganza, hacen posible que en nuestro país haya un poquito más de justicia.

Este es el gran desafío para toda sociedad y, en especial, para nuestra ciudad. Construir una gran memoria colectiva y conciencia ciudadana que nos permita conquistar Verdad y Justicia para las víctimas de calle Salta y el Parque de Diversiones, pero también avanzar hacia un Estado que privilegie el bien común y la vida, por sobre los negocios y las tasas de ganancias de unos pocos, sabiendo que esa posibilidad se da a través de la política, entendida como herramienta colectiva que tenemos los pueblos para transformar y construir una realidad donde nunca más volvamos a vivir y sufrir tragedias como estas.

“Pensar la ciudad”, El Argentino (edición Rosario), 05-08-14.

Por Sebastián Artola.
Tablada es uno de los barrios más populosos del sur, con una densidad de población sólo superada por el centro de nuestra ciudad.
Con un nombre nunca reconocido - de hecho, su nominación formal es barrio General San Martín - que debe a su origen marcado por el trabajo en los mataderos y la faena de animales, Tablada cobija momentos decisivos de la historia y la cultura popular de Rosario, ninguneados por una política oficial que piensa la ciudad desde la lógica publicitaria, como si fuese una marca que se oferta en el mercado, negando las identidades de los barrios y las historias de los sujetos que la habitan y hacen posible.
Mezcla entre “barrio bravo”, propio de los años treinta, y “barrio obrero” de los cuarenta, Tablada sería un bastión de la resistencia peronista.
Todavía sigue grabada a fuego en la memoria colectiva aquella frase pintada, con brea o alquitrán, en una pared de chapa: “Los yanquis, los rusos y las potencias reconocen a la Libertadora, Villa Manuelita no”. O la menos conocida historia del comisario Ricardo Díaz, a cargo de la seccional 16 del barrio, que el 9 de junio de 1956 se une al levantamiento de Valle y Tanco contra la dictadura.
Y, por supuesto, una de las experiencias culturales y pedagógicas más importantes de Latinoamérica, destruida por la última dictadura cívico-militar y hoy en recuperación, gracias a la incansable lucha de sus socios: la Biblioteca Popular Vigil.
En los últimos años la violencia y el narcotráfico imprimieron una nueva fisonomía a Tablada, siendo unos de los barrios con más alta tasa de homicidio de una ciudad que cuadriplica la media nacional.
El corrimiento del Estado municipal y provincial de los barrios más humildes, el vaciamiento de las políticas sociales, y un proyecto de ciudad para unos pocos en beneficio de la especulación inmobiliaria y las grandes inversiones comerciales, hizo de la violencia sin control su rostro más doloroso y trágico.
Frente a esta realidad, la presencia del Estado nacional, primero con las fuerzas de seguridad y ahora con el Operativo Interministerial que lleva dos semanas y finaliza el próximo 9 de agosto, permitió un respiro y empezar a dar respuestas a las muchas necesidades.
En estos días, el esfuerzo compartido, la alegría y la confianza recuperada, entre vecinos, trabajadores de los distintos ministerios de Nación y jóvenes militantes, hacen creer que es posible una ciudad solidaria e inclusiva. 
Con el Estado en los barrios y la organización comunitaria las necesidades se transforman en derechos. Y este, sin dudas, es el camino para construir una Rosario más justa, donde todos podamos realizar nuestros sueños y tener un proyecto de vida digno.


“Pensar la ciudad”, El Argentino (edición Rosario), 28-07-14.

Por Sebastián Artola
El gobierno municipal sabe que está para atrás con los vecinos del centro de la ciudad y por eso lanza el plan “Rosario más linda”. El mismo anuncia la refacción de algunas fachadas históricas, la remodelación de plazas y la prohibición de pegar carteles en columnas.
De modo vergonzoso vimos esta semana un afiche pidiendo justicia para Jere, Mono y Patón con una faja que decía “Publicidad no autorizada”, como si la lucha contra la impunidad debiera pedir autorización o tener que pagar una cartelera para su difusión. 
Más allá de la lavada de cara, el mejor favor que le pueden hacer a los vecinos y laburantes del centro es dejar de hacer todo lo posible para vaciarlo, en beneficio de los grandes emprendimientos comerciales, como marcan la prohibición de estacionar en el microcentro, sin medidas alternativas y gratuitas, y la desregulación total del mercado inmobiliario.
El problema es estructural y no cosmético. Un modelo de desarrollo urbano, a medida de las grandes inversiones privadas, no podía sino dejar afuera, también, a porciones crecientes de los sectores medios de la ciudad, con una pésima calidad en la prestación de los servicios de agua, luz y transporte, y la promoción de obras públicas en función de los negocios de unos pocos y no de las necesidades de las mayorías.

Mientras tanto los barrios más postergados, bien gracias.

“Pensar la ciudad”, El Argentino (edición Rosario), 22-07-14.

Por Sebastián Artola.
Los clubes de barrio de nuestra ciudad llevan adelante una enorme tarea casi en soledad y a pulmón.
El esfuerzo diario de familias y grupos de vecinos permite el sostenimiento de más de 350 clubes, a lo largo y ancho de Rosario, que sólo algún éxito deportivo o evento excepcional hace visible a los ojos de las autoridades políticas o los medios de comunicación.
El mundial de fútbol fue un claro ejemplo de esto.
Ahí nos enteramos de que muchos de los jugadores de nuestra selección, antes de llegar a los grandes clubes de la ciudad, para después irse rápido al extranjero, dieron sus primeros pasos en clubes de barrio.
Es el caso de Di María que salió del Club El Torito, en el barrio El Churrasco; del propio Messi que jugó en el Club Grandoli, en la zona sur; o de Lavezzi que surgió en Coronel Aguirre de la vecina ciudad de Villa Gobernador Gálvez.
Los clubes de barrio desarrollan una acción social y educativa imprescindible, sobre todo en zonas de la ciudad atravesadas por necesidades de todo tipo, promoviendo una práctica deportiva desde los primeros años que logra funcionar como un semillero de jugadores, sin el cual es difícil pensar la condición de “grandes” de los clubes más importantes de la ciudad.
La realidad de un barrio que tiene un club a uno que no, cambia de modo radical en términos de integración y forma en que se dan las relaciones sociales.
Pero lamentablemente el reconocimiento dura poco y no se traduce en un acompañamiento por parte del Estado que permita el fortalecimiento de estas instituciones.
Todo bien con que la intendenta Mónica Fein se saque una foto en el mural de homenaje a Di María en El Torito, pero desde el municipio debería hacerse algo más por los clubes de nuestra ciudad.
Mientras las oportunidades son concentradas por quienes manejan los clubes más grandes y las penas quedan en los más chicos, desde el Estado provincial y local poco aporte se hace a un diseño que distribuya de modo más justo los recursos (materiales y técnicos), promoviendo un desarrollo deportivo equilibrado. 
Si esta es la realidad del fútbol, ni que hablar de aquellos clubes donde se practican deportes amateurs.
El deporte es un derecho  y no un negocio al que sólo pueden acceder los que tienen los recursos para hacerlo. Y los clubes de los barrios, por estar metidos en el corazón mismo del tejido social, cumplen una tarea primordial en la formación de los niños y niñas, en la inclusión, en la promoción de lazos solidarios, en la connivencia comunitaria, en el derecho de cada joven a soñar y a construir un proyecto de vida digno.
Un Estado que garantice el derecho al deporte es un desafío imprescindible para el desarrollo integral de una comunidad, y éste tiene que empezar por el fortalecimiento y promoción de los clubes de barrio.




“Pensar la ciudad”, El Argentino (edición Rosario), 15-07-14.

Por Sebastián Artola.
El pasado miércoles 9 de julio, por la madrugada, una vecina de Ciudad Oculta fue golpeada y violada cuando volvía de trabajar .
La falta de alumbrado público y el estado de abandono de los terrenos a través de los cuales se ingresa al barrio, con yuyales y árboles que llegan a los tres metros, expone de manera permanente a los vecinos que van a trabajar o llevan sus hijos a la escuela.
El reclamo no es nuevo. Desde el 2011 vienen pidiendo al municipio un plan de urbanización para las 272 familias que viven en el asentamiento.
Ciudad Oculta es uno de los territorios de Rosario con menos presencia del Estado y más ausencia de derechos básicos.
Lamentablemente se tiene que llegar a una situación límite para que haya algún tipo de respuesta. A mediados del 2012, dos jóvenes fueron asesinados por el robo de los caballos que cuidaban y recién ahí el municipio desmalezó uno de los terrenos.
Hacia fines del año pasado, como cada vez cuando llueve se inundó parte del barrio y los vecinos tomaron las viviendas de la llamada Zona Cero para hacerse escuchar. También recién ahí se empezó con el zanjeo, el mejorado de algunas calles y la colocación de un alumbrado público que nunca anduvo, quedando todo a mitad de camino.
El incumplimiento de las obras prometidas, casi como una crónica anunciada, tuvo una nueva víctima.
El viernes estuvimos acompañando a una delegación de vecinas y compañeras en el reclamo que, una vez más, llevamos a las autoridades municipales del Distrito Norte.
A través de nosotros se daban por enteradas de lo que había pasado y otra vez las promesas de siempre que esperamos que ahora se cumplan.

Un Estado presente con servicios y obra pública, igualando oportunidades y garantizando a todos el derecho a vivir dignamente, sin dudas, hacen también a un marco de seguridad y a una politica de prevención del delito, que nos permita construir una salida a la violencia que atraviesa nuestra ciudad.