Por Sebastián Artola.
El
pasado miércoles 9 de julio, por la madrugada, una vecina de Ciudad Oculta fue
golpeada y violada cuando volvía de trabajar .
La
falta de alumbrado público y el estado de abandono de los terrenos a través de
los cuales se ingresa al barrio, con yuyales y árboles que llegan a los tres
metros, expone de manera permanente a los vecinos que van a trabajar o llevan
sus hijos a la escuela.
El
reclamo no es nuevo. Desde el 2011 vienen pidiendo al municipio un plan de
urbanización para las 272 familias que viven en el asentamiento.
Ciudad
Oculta es uno de los territorios de Rosario con menos presencia del Estado y
más ausencia de derechos básicos.
Lamentablemente
se tiene que llegar a una situación límite para que haya algún tipo de
respuesta. A mediados del 2012, dos jóvenes fueron asesinados por el robo de los
caballos que cuidaban y recién ahí el municipio desmalezó uno de los terrenos.
Hacia
fines del año pasado, como cada vez cuando llueve se inundó parte del barrio y
los vecinos tomaron las viviendas de la llamada Zona Cero para hacerse escuchar.
También recién ahí se empezó con el zanjeo, el mejorado de algunas calles y la
colocación de un alumbrado público que nunca anduvo, quedando todo a mitad de
camino.
El
incumplimiento de las obras prometidas, casi como una crónica anunciada, tuvo
una nueva víctima.
El
viernes estuvimos acompañando a una delegación de vecinas y compañeras en el
reclamo que, una vez más, llevamos a las autoridades municipales del Distrito
Norte.
A
través de nosotros se daban por enteradas de lo que había pasado y otra vez las
promesas de siempre que esperamos que ahora se cumplan.
Un
Estado presente con servicios y obra pública, igualando oportunidades y
garantizando a todos el derecho a vivir dignamente, sin dudas, hacen también a
un marco de seguridad y a una politica de prevención del delito, que nos
permita construir una salida a la violencia que atraviesa nuestra ciudad.