“Esta
realidad, en combinación con una Policía Provincial vinculada de modo
estructural con el delito y el narcotráfico, y un Poder Judicial que garantiza
impunidad, fueron el combo que dieron vía libre a la violencia, el delito y la
multiplicación de los bunker de droga en los barrios”, agregó.
“La
reconversión de los Centros CRECER en los llamados Centros de Territoriales de
Referencia (CTR), en el 2010, es un claro ejemplo. No sólo significo un cambio
de nombre, como denunciaron hasta el cansancio los profesionales del área, hubo
un vaciamiento, cierre y desmantelamiento de este dispositivo de inclusión
social, a lo que se sumó la desarticulación de un abordaje integral entre
políticas sociales y políticas sanitarias en el territorio”.
“Desde
entonces, en los barrios todos los días se abría un ‘kiosquito’ de venta de
droga, los pibes pasaban a ser “soldaditos”, se empezaron a ver armas como
nunca antes y a ser cada vez más frecuente la resolución violenta de
discusiones cotidianas. Nosotros lo denunciamos a través de distintas
movilizaciones hacia el Municipio y cartas abiertas que le dejamos a la
Intendenta Mónica Fein, pero nunca nos dieron una sola respuesta”.
“A tal punto
esta realidad que, a principios del 2013, la por entonces directora de Salud
Mental de Rosario, Débora Daniele, reconocía el ‘retroceso del Estado’ y la
pérdida de ‘capacidad de intervención en los barrios’. Pese a estas
declaraciones, poco y nada se hizo desde entonces”.
“Los Centros
de Convivencia Barrial (CCB) son un nuevo cambio de nombre para los CTR pero
siguen siendo más de lo mismo, nunca volvieron a tener el rol inclusivo de los
ex Centros CRECER”.
“La constante
en los últimos años es el repliegue del Estado de los barrios y la ausencia de
políticas sociales, de inclusión, obra pública y servicios dignos para los
vecinos y los más jóvenes. Esto dejó a los barrios librados a la violencia
social y policial, el delito y el narcotráfico”.
“Si es como
dice la intendenta Mónica Fein que nada tienen que ver con las mafias y el
narcotráfico, ¿qué esperan entonces para llevar adelante una profunda reforma
de la policía provincial y del poder judicial, que son buena parte de las
causas que explican la violencia, las injusticias y la impunidad en nuestra
ciudad y en la provincia?”
“Sin
decisión política para llevar adelante una verdadera transformación de las
fuerzas de seguridad por parte del gobierno provincial, bajo un paradigma
democrático y de prevención del delito, que ni la Policía Comunitaria ni la
Policía de Acción Táctica amagan llegar a ser; sin una Intendencia y un Concejo
que levanten la voz y empujen la creación de una Policía local, y terminen con el
chamuyo de la Guarda Urbana Municipal; y sin un Estado que vuelva al
territorio, con una presencia integral, ampliando derechos y garantizando el
acceso a la Justicia; no hay salida al quiebre del tejido social, a las
profundas desigualdades y a la violencia que llena nuestras calles de tanto
dolor, muerte y angustia”, concluyó Artola.
