Por
Sebastián Artola (*).
Este
fin de semana la “ciudad turística” vivió su fiebre de éxtasis. Con el paso del
rally Dakar Rosario (o mejor dicho, una parte de ella) pudo mostrarse al mundo.
Fue visitada por miles personas que colmaron los hoteles de la ciudad y estuvo en
boca de numerosísimos medios internacionales.
Pero
mientras el rally partió rumbo a Córdoba y San Luis, la Rosario de todos los
días sigue, intacta, con sus contrastes profundos, dramas irresueltos y voces
silenciadas.
El
asesinato de Luis Medina, el pasado 29 de diciembre, habla de una ciudad que no
encuentra calma. Con 257 homicidios en el 2013 Rosario es rehén de la violencia
desatada por el narcotráfico y su connivencia con la policía.
Desde
el Triple Crimen de Villa Moreno al procesamiento del ex jefe de la policía
provincial Hugo Tognoli, la trama de complicidades entre narcos y fuerza
policial se volvió evidente, salvo para quienes quieren esquivar el bulto
viendo “operaciones” políticas o mediáticas (léase, Binner y compañía).
Ahora
bien, nada de esto hubiese sido posible sin la falta de conducción política
sobre la policía. Por ahí pasa la punta del ovillo para su resolución.
Por
suerte, la ola de calor dio un respiro, pero eso no alivia la causa de los
cortes de luz y el pésimo servicio de aguas.
Lo
de Antonio Ciancio (ministro de Aguas y Servicios Públicos de la provincia)
diciendo que "las inversiones que se han hecho han sido puestas a prueba y
han dado los resultados que esperábamos" fue un sincericidio.
A
la bajísima inversión que la EPE hizo en todo este tiempo (incluso disminuyendo
lo invertido en Rosario en el último año), sumado a una subejecución de lo
presupuestado para obras y equipamiento que se calcula en un 40% en los últimos
5 años, y con la tarifa más cara del país, no podía corresponderle otro resultado
que el desastroso servicio de luz que estamos padeciendo.
Mientras
las motos, autos y camiones del rally Dakar llegaban a nuestra ciudad,
muchísimos vecinos seguían sin luz y agua (para algunos como parte de la
“normalidad” que viven buena parte del año), y se cumplían dos años del Triple
Crimen de Villa Moreno, donde tres pibes fueron víctimas de las balas del
narcotráfico.
Seguramente,
los que visitaron nuestra ciudad poco supieron de estas realidades. Tampoco es
obligación que así sea. Pero para nosotros es la “realidad” de la ciudad en la
que vivimos y aspiramos a transformar. Y queremos que las autoridades locales y
provinciales den cuenta de las responsabilidades públicas por las que fueron
elegidos.
Por
eso decimos, Jere, Mono y Patón presentes, ahora y siempre! Ni un pibe menos
por la violencia del narcotráfico y la policía santafesina.
(*)
Foro Rosario para Todos.