Por Sebastián Artola (*)
En medio
de la ola de calor, los cortes de luz y agua, y como “regalito” de navidad, el
concejo municipal aprobó el pasado lunes 23 un nuevo aumento de la TGI.
Como en
la suba del boleto del transporte urbano, en nombre de una “gobernabilidad” y
una “responsabilidad” que golpea a los mismos de siempre, hubo un acuerdo en el
concejo para aumentar un 19,5 promedio la Tasa General de Inmuebles.
Es
lamentable - y difícil de explicar - la posición de bloques que, en vez de
estar defendiendo los bolsillos de los trabajadores y los más humildes, son
funcionales a la lógica de ajuste permanente del ejecutivo municipal sobre los
que menos tienen.
La
historia es repetida: aumenta el boleto, aumenta la TGI, pero los servicios
nunca mejoran, más allá de los esfuerzos publicitarios para mostrar lo
contrario.
Más
difícil aún es tratar de disfrazar de progresista o equidad tributaria el nuevo
aumento.
De los
seis radios en que se divide la ciudad, sólo el radio número 4 (integrado por
el FONAVI de Rouillón y Bv. Segui, Bº Toba, Mangrullo y La Cerámica) no vieron
aumento alguno.
Los
restantes donde viven todos los sectores medios y el grueso de los sectores más
humildes de nuestra ciudad – es decir, los radios 1, 2 y 3 - sufrieron un
aumento promedio del 16,3%.
Queda
claro, una vez más, el miedo de tocar a los sectores con mayor capacidad
contributiva de la ciudad, en beneficio del interés colectivo y, sobre todo, de
los que menos tienen.
Como
también, queda claro, el desafío de construir una opción política alternativa y
superadora que reponga una mirada de conjunto sobre la ciudad, defienda a los
que menos tienen y abra la posibilidad de un desarrollo urbano más armónico y
equilibrado en nuestra querida Rosario.