"El derecho a la ciudad", Rosario/12, 27-05-12.

Por Sebastián Artola

En lo que va del año realizamos dos jornadas de reclamo frente a la Municipalidad de Rosario. La primera, convocada bajo la consigna “Ni un pibe menos”, fue el 9 de febrero al cumplirse un año del fallecimiento de Eric Roldán de 16 años ahogado en una cava ilegal de un terreno en Vía Honda cuando se metió a rescatar a su hermano más chico.
En la misma exigimos el cumplimiento de los compromisos asumidos por el municipio: relleno completo de las cavas, nivelación del territorio, desmalezamiento y creación de una plaza en el barrio. Al día de hoy, ni novedades.
La segunda, la realizamos el pasado 16 de mayo bajo la consigna “Los barrios también existen” y solicitamos una serie de demandas que traviesan a todos los barrios postergados de la ciudad como espacios públicos de juegos y recreación, guardias los fines de semana en los centros de salud, copa de leche, mejorado de calles, alumbrado público, ingreso de colectivos las 24 horas, agua potable, recolección de residuos y contenedores, y puestos de tarjetas del transporte público.
En ambos casos pedimos una audiencia con la intendenta Mónica Fein y le dejamos una carta abierta en la cual le hicimos llegar un diagnóstico realizado por nuestra organización en base a la realidad que presentan los diferentes barrios en los que venimos construyendo nuestra práctica territorial, acompañado de propuestas como camino para empezar a dar respuesta a esas necesidades.
Pero lo que son urgencias para nosotros, para la municipalidad parece despertar interés cuando es noticia en algún diario o canal de televisión, mientras en el medio se juegan las vidas de muchos vecinos de nuestra ciudad.
Está claro, lo que da vueltas en el fondo no es otra cuestión que la ausencia del Estado municipal donde más se lo necesita y el deterioro creciente en la prestación de servicios públicos que deberían tener garantizado todos los habitantes de Rosario.
Un Estado municipal más preocupado por los grandes negocios inmobiliarios o comerciales, que en el derecho que tiene todo ciudadano de Rosario a vivir dignamente en nuestra ciudad.
Por eso decimos también, los temas acá planteados son realidades que se encuentran agravadas por las condiciones de vulnerabilidad en las que se vive en los barrios más postergados de la ciudad, pero en muchos casos son situaciones que atraviesan a todos los rosarinos, y que en definitiva hacen a la posibilidad de vivir en una ciudad más integrada y armónica, cuya solución redunda en beneficio de todos.
Es a través de la participación colectiva y un Estado municipal que tenga como primer motivo ampliar derechos, igualar oportunidades, promover ciudadanía y el desarrollo integral de la ciudad, como creemos será posible construir un proyecto para todas y todos los rosarinos. Hacia ahí va nuestro aporte.

Rosario/12:
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/22-33967-2012-05-27.html

Diario La Capital:
http://www.lacapital.com.ar/ed_impresa/2012/5/edicion_1302/contenidos/noticia_5020.html

Video sobre la jornada de reclamo “Los barrios también existen”, 16-05-12.



El miércoles 16 de mayo se realizó una jornada de reclamo frente a la Municipalidad de Rosario bajo la consigna “Los barrios también existen”. Ante el incumplimiento de lo acordado con funcionarios municipales en la movilización realizada el pasado 9 de febrero con motivo de cumplirse un año del fallecimiento del joven Eric Roldán, ahogado en una cava ilegal ubicada en un terreno de Vía Honda, vecinos de más de diez barrios de la ciudad que integran el Movimiento Martín Fierro se concentraron rente al Municipio para solicitar una reunión con la intendente Mónica Fein.
El motivo de esta nueva concentración, según sostuvo Sebastián Artola, referente de la agrupación, es “plantear a la intendenta nuestra preocupación por la ausencia del Estado municipal en los barrios más postergados de la ciudad y el deterioro creciente en la prestación de servicios públicos que hacen a los derechos básicos que deberían tener garantizado todos los habitantes de Rosario”.
Los integrantes de la organización entregaron una segunda carta abierta dirigida a la intendenta donde solicitan una serie de demandas vinculadas a “necesidades concretas que atraviesan a todos los barrios de la ciudad”, como “espacios públicos de juegos y recreación en los barrios, guardias los fines de semana en los centros de salud, copa de leche, mejorado de calles, alumbrado público, ingreso de colectivos todo el día, agua potable, recolección de residuos y contenedores, y puestos de tarjetas del transporte público”.

"La vuelta de la militancia", Página/12, 12-05-12.


Por Sebastián Artola

El acto en Vélez terminó de definir el sujeto político del kirchnerismo: la juventud militante. Habrá que ir hasta los setenta o los primeros años de la recuperación democrática para ver un protagonismo de los jóvenes semejante en la política nacional, aunque el mismo, y a diferencia de aquellos tiempos, ya no gira entorno a la figura del “trabajador” como sujeto de la Argentina industrial nacida durante el peronismo, ni se encuentra circunscripto a la condición de “ciudadanos” y bajo el formato clásico de los partidos políticos, como sería la marca de un retorno constitucional moldeado por el liberalismo democrático.
En el kirchnerismo la figura del militante se ha constituido en el centro de su épica y narrativa. Primero, de la mano del propio Néstor, el “presidente militante”, a través de reencontrar a la política con las ideas y las convicciones que permitió a una buena parte de nuestra sociedad volver a creer que otra Argentina era posible.
Su incorrección política, transgresión, entrega, voluntad inquebrantable y audacia fueron las marcas de un estilo donde no cabía aflojar ni torcer el brazo, al punto de jugarse la propia vida.
Y en segundo lugar, con los cientos y miles de pibes y pibas que volvieron a participar en política.
La militancia juvenil kirchnerista nació al calor de los enfrentamientos del gobierno con las corporaciones, en el tramo que va del conflicto por la resolución 125 contra las patronales agrarias en el 2008 hasta la sanción de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual en el 2009, encontrando su punto más alto en la multitudinaria despedida a Néstor Kirchner en octubre del 2010, al que reconocieron como el “único héroe en este lío”.
Desde afuera de las estructuras tradicionales, ocupando el espacio público y bancando la parada en las más difíciles, terminaron de poner fin al ciclo de captura de la política a manos de alianza entre medios hegemónicos de comunicación y partidos políticos dominados por “operadores”, “técnicos” y “políticos profesionales”, que habría de condicionar la democracia en nuestro país desde fines de los años ’80 hasta entrado el nuevo siglo.
Con el retorno de la política en el 2003, bastaría que la misma eche raíz en el conjunto social para que la militancia ocupe el centro de la escena pública y se constituya en la columna vertebral del kirchnerismo.
Ya que la militancia es el momento colectivo y participativo de la política, y, por ende, más democrático y disruptivo, al situar a los hombres y mujeres como sujetos de lucha y transformación. No se desprende como dato objetivo según el lugar que se ocupe en las relaciones de producción, ni se halla supeditada al marco institucional de acuerdo a un conjunto de libertades que las más de las veces no pasan de su mera formalidad y mueren en la letra.
De ahí, que el devenir mismo de esta etapa política y sus posibilidades estén atadas a la militancia y, al interior de ésta, a los jóvenes que la protagonizan.
En la dialéctica virtuosa entre profundización del cambio, aun después de los más duros traspiés, y creciente adhesión militante y juvenil, sin dudas, se halla una de las claves para comprender la recomposición del kirchnerismo y la contundente reelección de Cristina con el 54% de los votos en octubre del pasado año.
De ahí también que sea posible pensar el nacimiento del kirchnerismo, en tanto fuerza política e identidad colectiva, como un acto común que va de la mano de su encarnadura en los pibes que decidieron salir a ponerle el cuerpo a este proyecto político.
Esto Cristina lo reconoce mejor que nadie. Fue el agradecimiento más destacado en su primera aparición tras el fallecimiento de su compañero de toda la vida, marcó la cancha en el cierre de listas en las últimas elecciones nacionales y en el discurso de Vélez situó a la nueva generación militante como “custodios” del modelo y única heredera del kirchnerismo.
Los medios hegemónicos también lo saben. Tiene claro que la identidad entre política y juventud es un fenómeno muy propio del kirchnerismo, no extensible a las demás fuerzas políticas por las que hacen campaña, e incluso distintivo en relación a los similares procesos políticos que se dan en los países hermanos de la patria grande.
Por algo la sistemática campaña de estigmatización hacia la militancia kirchnerista, acentuada en los últimos meses. Pero una vez más, la realidad dio cuenta de la verdad y dejó en orsai al fracturado relato de las corporaciones. En Vélez volvió la militancia. Porque para los pibes que desbordaron el estadio de Liniers el futuro ya llegó. Y dejaron claro que esta vez arrebatárselo no va a hacer nada fácil.


http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-193850-2012-05-12.html

"Por Eric y por todos los pibes", Enredando, 30-03-12.

Por Eric y por todos los pibes

A un año de la muerte de Eric Roldán en Vía Honda, el Movimiento Martín Fierro se movilizó para exigir justicia, y volvió a reclamarle respuestas al gobierno municipal. Eric tenia 16 años cuando murió ahogado en una cava ilegal. Ese terreno abandonado, era el único espacio de recreación para los pibes del barrio. Al día de hoy, la construcción de una plazoleta, uno de los tantos pedidos que realizaron vecinos junto a la agrupación, sigue siendo una promesa incumplida, sostienen. En esta nota, dialogamos con Sebastián Artola sobre la ausencia del Estado frente a la situación de los jóvenes en los barrios más pobres de Rosario. 

Por María Cruz Ciarniello. 

Hay lugares adonde no llegan la luz, el transporte, el agua, las cloacas. Lugares que sobreviven al abandono por parte del Estado; que no tienen plazas, y que además, enfrentan sobre las tierras, el lucro despiadado de los privados. Lugares donde las mayorías parecen no tener siquiera, derecho a reclamar.
Vía Honda es uno de esos tantos barrios de la ciudad opacados por el brillo que le sobra al centro. Apagados, porque parecen quedar a un costado como si en ellos no hubiera vida. Pero las hay, y son millones.
Eric Roldan tenía 16 años y era un pibe de Vía Honda, zona sudoeste de Rosario.
El 9 de febrero del año pasado murió ahogado en una cava ilegal mientras trataba de rescatar a su hermano menor.
Militaba en el grupo de jóvenes, dentro de los espacios de Juego y Aprendizaje que impulsa el Movimiento Martín Fierro. Eric no tuvo tiempo para seguir desandando el camino de la militancia en su barrio. Como tantos jóvenes pobres de esta ciudad, se murió sin que su muerte sea reclamada como "víctima de la inseguridad" o como si la seguridad solo fuera patrimonio de algunos “ciudadanos”.
Eric fue víctima de la ausencia de una administración municipal que tiene a su cargo la enorme responsabilidad de promover y generar espacios públicos como política de estado.

¿Qué sucedió? Sebastián Artola, referente de Martín Fierro, agrupación política y social que trabaja en diez barrios de Rosario, le cuenta a enREDando:

“En Vía Honda, como en buena parte de los barrios más postergados de Rosario hay una progresiva ausencia del Estado Municipal sobre lo que nosotros llamamos el cuidado y la protección sobre el territorio. En ese terreno de Vía Honda, había cuatro cavas ilegales, es decir, pozos en terrenos que el dueño alquilaba a un privado para que saque tierra, probablemente para el uso en la construcción. Lo que quedaba allí era un pozo profundo.”

La cava ilegal donde Eric se ahogó tenía cinco metros de profundidad. “Son terrenos que no tienen perímetro y que además, es el terreno principal que tiene Vía Honda, y que sin perímetro y abandonado por el dueño y sin protección del Estado, naturalmente se transformaba en el lugar donde los chicos jugaban. De hecho es el lugar donde nosotros hacíamos los torneos de futbol y festejábamos el día del niño. De alguna manera estaba cuidado por el vecino, pero progresivamente cuando se fue dando esta situación de la cava ilegal, el terreno se fue deteriorando, una parte se convirtió en basural con yuyales, tuvimos que dejar de usarlo y el 9 de febrero, en pleno verano, los chicos lo usaban para poder darse un chapuzón. Esos pozos se transformaban en una especie de pileta natural con un peligro latente”, reseña Artola, con tono pausado. Recuerda a Eric con una sonrisa y a su vez, en ese recuerdo se refleja la impotencia con la que, desde hace un año, espera respuestas de la Municipalidad.

Despues de la muerte de Eric, el barrio se movilizó. “Hubo asambleas y tuvimos reuniones con las autoridades. Hicimos una gran movilización hacia la Municipalidad, nos reunimos el 14 de febrero de 2011 con Fernando Asegurado (Secretario de Gobierno) y Pablo Seghezzo (Secretario de Servicios Públicos y Medio Ambiente) y el compromiso y el pedido inmediato fue el relleno de esas cavas ilegales y a su vez, un reclamo que hacíamos en el Distrito Oeste, que era la necesidad de un espacio de recreación para los chicos, una plaza o plazoleta para los pibes, para que tengan en el barrio y que se carecía.”

Concretamente, en el 2011 se solicitó: el rellenado de la cava ilegal ubicada en la calle Patagones 4300, la cual posee una profundidad aproximada de 3 metros, ya que la misma se encuentra cerca de los lugares que los más pequeños utilizan para el juego y la recreación; que se complete de manera total el rellenado de la cava ilegal ubicada en la calle Felipe Moré 4400, la cual posee una profundidad aproximada de 6 metros, donde falleció Eric Alejandro Roldán; el rellenado de las dos cavas ilegales ubicadas entre las calles La Vincha y Felipe Moré, la primera a mano derecha, la cual posee una profundidad aproximada de mas de 12 metros, la segunda a mano izquierda, que cuenta con una profundidad de 4 metros.

Además, los vecinos, junto con la Martín Fierro, reclamaron información sobre la propiedad de los terrenos donde se encontraban dichas cavas ilegales, con el objeto de iniciar una investigación sobre las responsabilidades “en relación al accidente, como así también las responsabilidades publicas, ya que la existencia de la cava ilegal en la cual se produjo el lamentable suceso esta desde hace 6 meses”.

Los pibes de Vía Honda no tienen un solo lugar de recreación. Utilizaban el terreno donde Eric falleció, para jugar a la pelota o hacer los encuentros festivos del barrio. En la reunión con las autoridades municipales también se exigió la construcción de una plazoleta que al día de la fecha, sigue siendo una deuda pendiente.

A un año: solo promesas incumplidas


Ninguno de los compromisos asumidos por el municipio encontró realización, sostiene el Movimiento Martín Fierro que nuevamente volvió a movilizarse en febrero pasado junto con vecinos de 9 barrios de la ciudad: No queremos más Eric en Rosario, fue la frase que retumbó con el único deseo de ser escuchada.

En una carta entregada a la actual intendenta de Rosario, Mónica Fein, Martín Fierro denuncia que: “Las cavas fueron rellenadas parcialmente, incluso los terrenos hoy se encuentran en peor estado, con el peligro latente que esto significa, sin ningún tipo de control público; como tampoco se avanzó en la construcción de una plaza para todos los niños, jóvenes y vecinos, ya que el barrio no cuenta con un lugar de recreación y encuentro comunitario.” Artola,aclara: “Le exigimos al estado municipal que tiene el rol de control y regulación de la tierra y del suelo en la ciudad de Rosario”.

En todos los barrios

La realidad de Vía Honda se repite como postal en otras zonas de la ciudad. Para el referente de la Fierro, “la ausencia del Estado Municipal garantizando derechos básicos, la ausencia de una estructura básica garantizando servicios públicos es una constante en todos los barrios”. Por ello, el pedido de generar espacios de recreación se extendió a otros cinco barrios donde el Movimiento tiene un trabajo territorial: Fantasma, Bombacha, Ciudad Oculta, Nuevo Alberdi. “El acuerdo fue en el plazo de 10 días realizar una reunión con Asegurado, Seghezzo y Carolina Gonzalez, junto a los coordinadores de los tres distritos donde pertenecen estos 5 barrios pero esa reunión todavía no se concretó.”

La causa judicial por el caso de Eric Roldán está “parada”, nos dice Sebastián Artola. “La realidad es que esos terrenos son de dueños que no se conocen, en este caso en particular, es de un dueño que falleció, está en sucesión y todo eso hace que la causa este cajoneada y a su vez sin el acompañamiento de la decisión política del gobierno municipal, para que eso avance y se diriman las responsabilidades”.

En concreto, para el Movimiento Martín Fierro “la Municipalidad no tiene un seguimiento sobre una parte importante de los terrenos de la ciudad que se podrían usar para construcción de viviendas sociales, emprendimientos productivos o espacios recreativos”.

Y desde la agrupación política, barrial y estudiantil, aportan su visión a un modelo de ciudad: “Pensamos a una ciudad con inclusión e integración y evidentemente el modelo de ciudad actual va detrás de las inversiones inmobiliarias y comerciales y eso hace que el interés privado solo ponga su interés donde mayor rentabilidad tiene y eso hace que la ciudad haya progresado, haya crecido y con fuertes inversiones en determinadas áreas de la ciudad, pero hacia los barrios poco y nada llega en términos de obras públicas, infraestructura social, servicios públicos. En eso hay un claro deterioro, y lo que exigimos como organización social y política, es la presencia del Estado porque creemos que es el instrumento que le puede permitir pensar a cada vecino de los barrios como parte de la ciudad, como ciudadanos y es el Estado quien debe garantizar el ejercicio de derechos básicos para una vida digna”.

Eric era travieso, inquieto, rebelde. Tenía una fuerte búsqueda de afecto y una gran necesidad de encontrar un lugar distinto, un lugar digno para vivir. Cada sábado se encontraba a jugar con otros chicos de su edad, en los espacios de recreación que organiza el Movimiento Martín Fierro. Y ese era, y sigue siendo, el momento en que los pibes sueñan con otro futuro.


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El triple crimen de Barrio Moreno desnudó una compleja trama de corrupción policial y narcotráfico en los barrios de Rosario. A esto, se suman los sucesivos asesinatos no esclarecidos de pibes en las zonas más empobrecidas de la ciudad. Crímenes que en la mayoría de las veces quedan caratulados bajo el nefasto rótulo de "ajustes de cuentas" y en una zona gris de impunidad. Al respecto, Sebastian Artola opina: "Los pibes viven en un riesgo permanente y llevan vidas que estan al límite. En esto tiene que ver, la ausencia de politicas de integración comunitaria que hacen que el territorio muchas veces quede librado a las tramas que componen por un lado, los circuitos de venta de droga, complicidad y connivencia con la policia y eso se eslabona con sectores de la justicia que amparan la impunidad. Hay una ausencia del estado y muchas veces, el pibe del barrio, la única presencia del estado que conoce es el policía y eso muchas veces potencia una realidad de violencia, de falta de pertenencia a su comunidad, de inseguridades en el más amplio sentido. La inseguridad de caer en estas trampas del circuito de la droga y la venta y que va de la mano con la falta de trabajo, políticas de inclusión, apoyo del Estado para la permanencia en el sistema educativo y la falta de espacios de integración y políticas culturales para que los pibes puedan proyectarse dentro de los mismos barrios.” Por eso, la militancia y la participación política resulta fundamental. “Es ese lugar que le puede permitir a los pibes tener un horizonte como proyecto de vida", finaliza. 

"Inseguridades". Rosario/12. 15-01-12.

Por Sebastián Artola
Movimiento Martín Fierro.
El asesinato de los tres jóvenes militantes de Barrio Moreno pone, una vez más, sobre la mesa la desprotección que sufren cotidianamente quienes habitan en los barrios más humildes de la ciudad de Rosario.
Como ya es una costumbre, el relato policial, de las autoridades políticas municipales y provinciales, y los medios de comunicación hegemónicos, quisieron patear la pelota para otro lado presentando estos crímenes bajo la expresión “ajuste de cuentas”. La estigmatización es conocida: los jóvenes de los barrios más pobres son todos “chorros”,“drogadictos” y “se matan entre ellos”.
Pero la secuencia trágica de pibes de los barrios populares de Rosario que pierden sus vidas, encuentra sus razones en la trama que eslabona “pasadores” - complicidad y connivencia policial y judicial – ausencia de políticas públicas que promuevan la integración comunitaria y la inclusión social.
De ahí que sea necesario dejar de pensar la llamada “inseguridad” como un problema entre individuos, grupos o sectores sociales, para abordarla como una realidad colectiva, que hace al conjunto de una comunidad y que la padecen más quienes habitan barrios que cierto sentido común señala como los “focos del delito”.
La ausencia de derechos básicos, la falta de infraestructura urbana y de servicios públicos indispensables, son las inseguridades que cotidianamente sufren los jóvenes, viviendo en situaciones límites a causa de las desprotecciones territoriales que produce la ausencia del Estado, dando forma a una ciudad desigual y fragmentada en el plano social, espacial, económico y cultural.
La decisión política de avanzar hacia un modelo de seguridad democrática que reponga al Estado como responsable de garantizar el derecho a la seguridad, debería empezar por redefinir a las propias fuerzas policiales desde una ética pública, fundada en los derechos humanos y el compromiso con la comunidad.
De la mano de políticas públicas que promuevan la inclusión laboral, la permanencia en el sistema educativo, la capacitación, la recreación y la producción cultural, habilitando a todo joven a ser sujeto pleno de derecho y protagonista de la construcción de una ciudad para todos.

Rosario, enero de 2012. 

Fiesta Popular en la asunción de Cristina. 10/12.




“Profundizar el cambio social”, Tiempo Argentino, 03/12/11.

Por Sebastián Artola.


Un elemento decisivo para pensar la nueva etapa política abierta a partir del triunfo electoral del pasado 23 de octubre es la configuración de una nueva mayoría social de respaldo al gobierno y, en particular, al liderazgo de Cristina Fernández que, sin dejar de ser heterogénea, se caracteriza por una conciencia política sustantiva respecto de las conquistas alcanzadas en todos estos años.
Esta recomposición de la base social, tras la importante pérdida de consenso en el ciclo que va desde la derrota por la puja en torno a la Resolución 125 a los resultados electorales de 2009, no hubiese sido posible sin la conclusión que el propio Néstor Kirchner sacara de aquellos días: “Nos faltó profundizar el modelo.”
Estatización de las AFJP, Ley de Medios, Asignación Universal por Hijo y Ley de Matrimonio Igualitario fueron medidas en este sentido, que a su vez se tomaron en función del aprendizaje realizado respecto de la necesidad de acompañar la política de redoblar la apuesta con la construcción de adhesiones sociales mayoritarias y niveles significativos de organización popular en apoyo a las iniciativas de gobierno.
Del mismo modo, dan cuenta de una comprensión más precisa respecto de los términos que marcan la puja política contemporánea, atravesada por una fuerte disputa por el sentido de las palabras, los símbolos, los discursos y el relato; y, en consecuencia, la idea de que la distribución más justa de la riqueza va de la mano de la redistribución de la palabra, la democratización de las voces y la emergencia de un relato alternativo al hegemónico.
Por eso, es difícil pensar la renovada adhesión al gobierno sin la puesta en cuestión al dominio del discurso mediático. De ahí que la reelección de Cristina haya expresado, por sobre todas las cosas, el triunfo de la política frente a las corporaciones, algo inédito desde la recuperación de la democracia.
Ahora bien, los próximos cuatro años de gobierno constituyen, tal vez, los más importantes para el proyecto nacional. La conquista de la justicia social, la posibilidad de trabajo digno para todos y el objetivo de ningún compatriota bajo la línea de pobreza, deben ser las aspiraciones que atraviesen la idea de profundizar el modelo, que debemos situar como profundización del cambio social.
Para lo cual es necesario avanzar en un modelo de desarrollo nacional e integral que continúe sustituyendo importaciones, agregue valor a la producción primaria en origen, redefina el sistema financiero, industrialice al país de manera federal, y reponga soberanía pública sobre los recursos naturales y energéticos, equilibrando la función social con la protección del medio ambiente.
Este desafío hace imprescindible más organización popular y la emergencia de una clase política consustanciada con las mayorías sociales. Debemos traducir la adhesión mayoritaria al gobierno en construcción política; proyectando la articulación entre las demandas sociales y el Estado; promoviendo la iniciativa y la toma de la palabra desde abajo; para constituir a los sectores populares en el sujeto protagónico del proyecto nacional.

“Recuerdos del 27”, Rosario/12, 27-10-11.

Por Sebastián Artola.


Perplejos frente al televisor, casi en silencio, de canal en canal. "¿Y ahora a quién votamos?", fue lo primero que dijo el mayor de mis dos hijos, por entonces de siete años. Le conté la noticia, se fue en silencio, volvió y me hizo la pregunta. Tenemos dos. Pasan tanto tiempo en reuniones y actividades como en la escuela y con amigos.
Los mensajes de textos de los cumpas que estaban censando, preguntando, queriendo dudar, no creer. Las primeras palabras que pude escribir recién cerca del mediodía: "Se fue quien devolvió al pueblo y a la militancia la esperanza de que otra Argentina es posible. Que el dolor nos empuje para seguir más juntos que nunca por este camino. De nosotros depende. Tomemos de su mano la bandera y empuñémosla bien alta. Hagamos carne en cada uno de nosotros el proyecto nacional. Llenemos la calle para darle a Cristina todas nuestras fuerzas. Para decirle que estamos. Que somos más que nunca. Y que seguimos junto a ella hasta el final en la construcción de una patria para todos".
Había que salir a la calle. A las 20 al Monumento a la Bandera , donde sino. La impaciencia, la sangre alborotada y el cosquilleo en el estómago. Llamé a unos cumpas:

-Hagamos una pintada.

-¿Cuándo?

-Ahora, ya.

Las paredes siempre fueron la voz del pueblo, esta vez no podía ser la excepción. Calles desoladas. Con ferrite negro en un paredón, a la tarde no tan tarde, pintamos: "Fuerza Cristina. Néstor vive en cada uno de nosotros". Desahogo. Un auto que frena, nos sacan fotos, estaban de paseo por la ciudad.
De ahí a la sede de la departamental. Conocidos y no tanto. Voces bajas. Miradas perdidas. Empezamos a caminar hacia el Monumento. Por Pellegrini. A paso lento, dubitativo. En 1º de Mayo nos esperaba otro grupo que concentraba en la esquina. Abrazo fundido. Ocupamos la calle. Armamos la columna. Empezamos a marchar. Banderas, bombo y redoblante. Los primeros cantos, el ánimo que se aviva y el rostro que se distiende. Voces intensas y desgarradas. El declive de la calle y la ansiedad que aceleraban el ritmo. Arribamos al Monumento al canto de "¡Yo soy argentino, soy soldado del pingüino!". Aplauso cerrado de todos los ahí concentrados. Compañeros de ayer y de hoy. Muchos que hace tiempo no veía. Emoción. Lágrimas.
Llegamos a Buenos Aires la madrugada del viernes, serían las tres y media. Hacemos cola. Adelante nuestro, pibes cantando el himno. Entramos a la Casa Rosada , mi primera vez. Bandera y carteles en mano. El guardia que intenta evitar que pasemos con las cosas pero no. En el silencio de la noche estalla nuestra voz: "Compañero Néstor Kirchner, presente, compañero Néstor Kirchner, presente, ahora y siempre, ahora y siempre". Salimos con un aplauso eterno y los ojos desbordados de lágrimas. Damos vueltas por la Plaza de Mayo aguantando que amanezca y de a poco vuelve a llenarse de gente. Mejor dicho, de pueblo. De pueblo y de jóvenes, muchos jóvenes. Grupos cantando por acá y por allá. Y nosotros ahí, por supuesto. Graffitis, carteles, leyendas, frases: "Que la pena se transforme en militancia", "Mi único héroe en este lío", "Néstor con Perón, el pueblo con Cristina". Del silencio a la palabra. De la muerte a la vida. Buenos Aires tomada, otra vez en octubre.
El cielo solloza. Como con Perón, como con Evita. Una y otra vez entramos en filas cada vez más numerosas. Una despedida que no quería ser. La última con Cristina. Las paredes de la Rosada vibraban con nuestro salto y nuestra voz retumbaba en cada rincón. "¡Néstor no se murió, Néstor no se murió, Néstor vive en el pueblo la puta madre que lo parió!", "¡Néstor, Néstor, Néstor corazón, vos sos nuestra bandera para la liberación!". Entramos a los tropezones al Salón de los Patriotas Latinoamericanos. Estaba ahí. Ella. El encuentro. La emoción desatada, el cruce infinito de miradas en un instante, puño en el pecho y dedos en V hacia nosotros.
Viernes a la tarde. Llego a Rosario y a casa. Me encuentro con mi compañera que viene de uno de los barrios donde milita. Me cuenta de la tristeza en cada rostro, en cada casa y las ganas de hablar de los vecinos. Mientras pateaba el barrio se le acerca Margarita y le dice que se sentía en deuda con Néstor, que quiere comprometerse, hacer algo por todo lo que él había hecho por ella. Meses después inauguramos ahí la segunda Casa Compañera de Rosario, al costadito nomás del arroyo Ludueña. La primera lo mismo, la abrimos en lo Cacho y Chichita. Los conocimos en el acto que hicimos por el día de la militancia. Cacho ya no está, se nos fue el 26 de julio, mismo día que Evita. Marino mercante y gremialista. Pateó el tablero con Menem y volvió a creer con Néstor, como tantos otros miles.
Mi hijo, el mayor de nuevo, que también vuelve del barrio, me lleva a su pieza y me muestra un dibujo que había hecho y pegado en la pared sobre su cama. Tiene una frase en letras bien grandes que dice: "Néstor vive en el cuerpo de cada peronista". Lo miro a los ojos, lo abrazo y sonrío...


"Kirchnerismo, juventud y política", Página/12, 17-10-11.

Por Sebastián Artola.


Desde la llegada al gobierno, el 25 de mayo de 2003, hasta el presente, el kirchnerismo atravesó tres momentos. Una primera etapa marcada por el liderazgo de Néstor Kirchner, y la tarea casi en soledad de reconstruir una autoridad pública y relegitimar una representación política tras la debacle de 2001, caracterizada por una adhesión social mayoritaria y multicolor, unida por el interés compartido en lograr estabilidad institucional y superar la crisis económica. Un segundo momento que se inicia con la puja redistributiva frente a las patronales agrarias, cuyo saldo será lo que algunos denominaron como “minoría intensa”, una base de apoyo activa, militante, ideológica, con creciente presencia juvenil, pero reducida con relación al conjunto social, que va a quedar más que claro en las elecciones de 2009. Y una tercera etapa que se abre con el impulso a la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, pasando por el impacto de la Asignación Universal por Hijo; la recuperación económica después del sacudón internacional, sobre la base de políticas de promoción del empleo y el poder adquisitivo; las torpezas de la oposición política; la aprobación del matrimonio igualitario; los festejos del Bicentenario; y, por supuesto, la multitudinaria despedida a Néstor Kirchner, protagonizada por los cuerpos y las voces del pueblo, con sus trabajadores, amas de casa, profesionales, productores y, principalmente, jóvenes que lo reconocieron como el “único héroe en este lío”, que darán forma a una nueva mayoría social de respaldo al gobierno.
Esta renovada adhesión, en cuyo fondo late el quiebre de la hegemonía del discurso mediático dominante, sin dejar de ser heterogénea, pero con una conciencia política sustantiva sobre las conquistas alcanzadas en estos años, pasará a articularse en torno de la “defensa del modelo”, del “Nunca menos” y de la expectativa variada pero común respecto de que éste es el rumbo que más cerca puede estar de dar respuesta a las necesidades aún pendientes y a las llamadas “demandas de segunda generación”, lo que se expresó con contundencia en los resultados de las primarias.
Ahora bien, el emparejamiento de la batalla cultural y la fractura del discurso hegemónico como relato único lejos están de significar una hegemonía cultural del kirchnerismo (como escribió Beatriz Sarlo), o que las corporaciones mediáticas no sigan teniendo un papel activo en la puja política y en la modelación de una parte no menor del sentido común social. De ahí los renovados desafíos para el próximo período de gobierno. Lo dijo Cristina en marzo pasado: “Profundizar la organización popular” e “institucionalizar el frente nacional, popular y democrático”. Traducir la adhesión mayoritaria al Gobierno en fuerza y construcción política constituye una tarea prioritaria, que interpela a las organizaciones en el desafío de habilitar a que los sectores populares se constituyan no sólo en destinatarios de las políticas pública sino, y centralmente, en sujeto activo y protagónico del proyecto nacional.
Más que nunca la organización popular debe proyectar la articulación entre las demandas sociales y el Estado, promoviendo la necesaria iniciativa desde abajo, la traducción de las necesidades en propuestas políticas que permitan conquistar nuevos derechos y el anclaje del Estado en el seno de la comunidad a través de garantizar el arribo de las políticas públicas a los sectores más necesitados. Institucionalizar supondría estructurar el arco de apoyos sociales, políticos y culturales bajo la forma de un frente político y social que vaya más allá de la competencia electoral. Por un lado, a través de crear un lugar permanente de elaboración de políticas públicas, formación y preparación para el ejercicio de gobierno. Por el otro, construyendo un espacio que defina conceptualmente el proyecto nacional, otorgue unidad a las ideas y realice la síntesis del paradigma nacional y popular. Ambos planos hacen a los elementos de continuidad y superación de la etapa de cambios en curso: fuerza política propia y conciencia popular de transformación.
Por último, la clara decisión de Cristina de renovar la dirigencia política y hacer realidad el “puente entre las viejas y nuevas generaciones” plantea a las militancias juveniles un desafío con pocos precedentes en nuestra historia política. Para que esta posibilidad abierta signifique un salto cualitativo del proyecto nacional, en términos de recrear una representación política más consustanciada con el pueblo, debería fundarse sobre las militancias con sus prácticas diarias enraizadas en la vida popular, la realidad social y la experiencia tallada por la contienda política de estos años. Lo cual desafía a los colectivos juveniles a poner en debate cierta “lógica de gestión” que hace a los claroscuros de la construcción política, entendiendo por la misma la práctica circunscripta a la mera administración de las cosas, acrítica, despolitizada y, en consecuencia, inhibida del potencial transformador que tiene todo lugar institucional en el marco de un proyecto político popular; sin por ello dejar de entenderla como parte de las tensiones y contradicciones de todo proceso popular real.
Ahora bien, si la renovación de la representación nacional y popular debe realizarse sobre las prácticas militantes para desplegar toda su potencialidad de cambio, éstas a su vez tienen el desafío de reelaborar una nueva idea de militante que no niegue la gestión sino que la incorpore, imprimiéndole politicidad, dimensión colectiva, inscripción social y una ética pública de la transformación. Una noción de compromiso militante integral que conjugue dualidades muchas veces planteadas en términos dicotómicos: gestión-transformación; crítica-convicción; pasión–responsabilidad. En fin, el dilema weberiano de la política entre “ética de la responsabilidad” y “éticas de la convicción”, como opuestos y complementarios. Néstor Kirchner fue eso, presidente y militante. O mejor dicho, militante y presidente. Su ideario ético quedó grabado a fuego en la ya conocida frase de su discurso de asunción: “No vengo a dejar mis convicciones en la puerta de la Casa Rosada”. Eso lo convirtió en el presidente que corrió la línea e hizo posible lo que parecía imposible en la Argentina democrática post-1983. De cómo se recoja ese legado y se resuelvan estas encrucijadas queda atada buena parte de las posibilidades de transitar un horizonte de nuevas conquistas sociales para nuestro pueblo, y de seguir avanzando hacia un horizonte democrático más pleno.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-179068-2011-10-17.html

"Políticas de vivienda", Rosario/12, 03-02-11

Por Sebastián Artola.         


Pre candidato a Concejal. Frente para la Victoria.


La política de vivienda hacia los sectores populares que lleva adelante la gestión municipal es uno de los temas que define de mejor manera el actual proyecto de ciudad.
Según los propios cálculos oficiales, serían unas 50 mil familias las que padecen la falta de vivienda.
Frente a esta realidad, y en todos estos años, el ejecutivo municipal anunció hacia fines del pasado año un plan habitacional que dormía desde el 2008 donde se plantea la construcción de 22 viviendas para sectores medios que perciban un ingreso mínimo de 3500 pesos. Los anotados para acceder a las mismas ya son más de mil.
Para los sectores más humildes, según declaraciones de Susana Nader del Servicio Público de la Vivienda, se construyeron “2500 núcleos habitacionales” durante el 2010 de los cuales poca precisión hay respecto a los efectivamente entregados.
Esta desproporción entre la demanda social y el tipo de respuesta que ha dado el municipio es la expresión de un modelo de ciudad sujeto a los intereses de poderosos inversores privados vinculados al mercado inmobiliario, a la construcción y al comercio, que va en detrimento del derecho constitucional que tiene todo ciudadano a una vivienda digna.
Esta razón explica que el crecimiento económico de la ciudad en estos años esté atravesado por un fuerte contraste entre el boom de la construcción y el aumento permanente del déficit habitacional.
Un Estado activo y promotor del interés colectivo y una distribución justa de la tierra, que regule el acceso al suelo y su uso, no sumiso a la especulación de los negocios privados, con una política pública masiva de construcción de viviendas en articulación con las organizaciones del territorio, es el camino a emprender si de dar una respuesta real a los sectores sociales más postergados de nuestra ciudad se trata.

"Estigmatización y seguridad", Rosario/12, 08-02-11.

Por Sebastián Artola.         

La estigmatización hacia los jóvenes que realiza el discurso hegemónico de los medios de comunicación es una constante.
Desde la ecuación más repetida que concibe a los pibes de los barrios más humildes como “chorros” y “drogadictos”, hasta la calificación de “violentos” e “intolerantes” realizada sobre los jóvenes militantes que protagonizaron la multitudinaria despedida a Néstor Kirchner.
Tal es el rol jugado por la agenda que construyen los medios, que la Argentina siendo uno de los países con más baja tasa de homicidios de América, se encuentra segunda en relación a la “percepción de inseguridad” que tiene la ciudadanía, según estadísticas que se conocieron en estos días.
Ahora bien, que el tema tenga como trasfondo una clara intencionalidad política no invalida su relevancia.
La institucionalización y el encierro como respuesta, a contramano de lo que supone cierto sentido común instalado, potencia, en vez de disminuir, la espiral de reincidencia y desafección.
Y la baja de la edad de imputabilidad a 14 años tiene su antecedente más inmediato en 1976, en plena dictadura cívico militar, lo que debería ser, por si sólo, argumento suficiente para descartarla como posibilidad.
Políticas públicas que promuevan la inclusión social, un primer empleo joven, la permanencia en el sistema educativo, la capacitación, la recreación y la producción cultural, son las cosas que habilitan a todo joven a poder construir un proyecto de vida como horizonte, permitiendo reponer el sentido de pertenencia a una comunidad.
La Ley 26.061 de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescente y la Asignación Universal por Hijo son dos iniciativas que marchan en este sentido.
Profundizar la redistribución de la riqueza, democratizar la palabra y una nueva mirada ciudadana integral sobre la seguridad, son condiciones para un reconocimiento de los menores como sujeto pleno de derecho.


http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-27327-2011-02-08.html

"Sobre la boleta única", febrero de 2011.

Por Sebastián Artola.         


El debate entorno a la boleta única no pasa por la expresión vacía de “lo nuevo frente a lo viejo” que usó el diputado provincial de la Coalición Cívica Pablo Javkin. Lo que está en discusión es si la misma promueve una participación ciudadana más plena, un ejercicio de la voluntad popular más directo y un vínculo representativo más legítimo, o no. Y la realidad parece demostrar que un sistema que fue aprobado de golpe y porrazo en las últimas semanas del pasado año, con fuerte olor a especulación electoral y con una boleta a cargos legislativos de los cuales sólo se van a conocer los dos o tres primeros nombres del total de sus integrantes, poco aporta a una mayor pertenencia de la ciudadanía al proceso electoral y mucho a la confusión, diluyendo la dimensión colectiva de los proyectos políticos que están debate para acentuar la individualización de la política tal como fuera promovida en los años de hegemonía neoliberal.

"Sobre el Puerto de la Música", julio de 2010.

Por Sebastián Artola

Licenciado en Ciencia Política. Docente Facultad de Ciencia Política UNR

La discusión sobre el Puerto de la Música señala aspectos más que sugerentes para pensar el proyecto de ciudad que determina las políticas públicas de las últimas gestiones municipales.
La cuestión no pasa por plantear si las políticas sociales van primero y las culturales después. Ambas son dimensiones sustantivas y hacen a la posibilidad de construir una ciudadanía plena.
El tema a discutir es, si las mismas, son políticas públicas para todos o sólo para unos pocos.
Y la iniciativa del Puerto de la Música forma parte de ese nuevo perfil para la ciudad que delineara el Plan Estratégico Rosario de 1998, centrado en la oferta de servicios, con la intención de hacer del turismo y el comercio el eje económico más dinámico, en detrimento de la matriz productiva, portuaria y ferroviaria que había caracterizado la ciudad.
La prioridad de construir una imagen de “ciudad moderna y cultural” vendible al exterior, como si fuese una marca, significó durante todos estos años enormes gastos públicos en publicidad, y, a la vez, un profundo reordenamiento territorial y urbano que privilegió claramente el perímetro centro-norte de la ciudad en línea hacia la costa, invisibilizando a los sectores populares a través de una fuerte segmentación espacial.
Lo cierto es que la nueva mirada puesta hacia el río, terminó dando la espalda a la gran mayoría de rosarinos que aún esperan políticas que les permitan dejar de ser meros habitantes de la ciudad para constituirse en ciudadanos de la misma.
Entonces, no es casualidad que el Puerto de la Música se emplace en Pellegrini y el Río. Y menos aún en terrenos para uso portuario.
Políticas culturales que repongan la palabra e identidad de los barrios en la definición de una ciudad para todos y la recuperación del puerto como vía de salida de una economía local y regional que debe redefinirse desde una clave que promueva el valor agregado y el trabajo digno, son los verdaderos desafíos de un nuevo modelo de ciudad.

"Modelos de Ciudad", Rosario/12, 10-06-10.

OPINIÓN: Modelos de ciudad. Junio de 2010.

Por Sebastián Artola
Lic. en Ciencia Política. Profesor de la UNR
Boom de la construcción y déficit habitacional parece ser el contraste que define el tipo de crecimiento de la ciudad en los últimos años.
Con cada vez más frecuencia se suceden situaciones conflictivas en asentamientos sociales llamados “irregulares” por la presión que ejercen sobre el municipio la valorización económica de dichos predios y su correspondiente negocio, donde lo que brilla por su ausencia es una política pública de respuesta integral que contenga los intereses y necesidades de todos los actores sociales involucrados.
Esta realidad no es más que la consecuencia del modelo de ciudad, centrado en la prestación de servicios, circunscripto sobre el centro y la costa de la ciudad, en alianza con poderosos inversores privados vinculados al mercado inmobiliario y al comercio, el cual fue delineando una ciudad fragmentada en términos sociales, espaciales y simbólicos.
Más allá de los esfuerzos publicitarios, el mito de la Barcelona argentina se ha desvanecido por su propio peso al evidenciarse un proyecto de ciudad que significó fortunas para unos muy pocos, mientras la gran mayoría de los rosarinos carece de infraestructura social básica, servicios públicos dignos e integración socioeconómica.
La posibilidad de un nuevo proyecto de ciudad para todos los rosarinos debe partir de una nueva matriz productiva y urbanística. Un modelo de ciudad que promueva la industria y la economía social como motores de la integración laboral, desde un trazado urbano que supere la segregación territorial a partir de recuperar el carácter público de los espacios de la ciudad. Para lo cual es imprescindible un estado municipal activo en la defensa del interés colectivo y no sumiso a la especulación de los negociados privados.