“Pensar la ciudad”, El Argentino (edición Rosario), 22-07-13.

Por Sebastián Artola (*)
La espiral de violencia que atraviesa nuestra ciudad tiene como telón de fondo la ausencia del Estado municipal y provincial en los barrios más humildes de la ciudad, como la connivencia de la policía provincial con el delito. 
No son otras las razones que explican una tasa de homicidios que triplica la nacional, los más de cien muertos en lo que va del año 2013 y el crecimiento exponencial del narcotráfico en la ciudad, pese a la molestia de las autoridades provinciales y municipales.
En vez de ofenderse por la publicación de un informe de la Universidad Nacional de Rosario sobre la violenta realidad que atraviesa nuestra ciudad, más importante sería que encaren con decisión política la resolución de las causas que explican la misma.
En este sentido, un aporte concreto a la ciudad del gobierno nacional durante toda esta semana fue la presencia del Programa de Entrega Voluntaria de Armas de Fuego, perteneciente al Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, en el Club CAOVA y después en la Vecinal de Bº Azcuénaga, promoviendo el desarme de la sociedad, una cultura de la no violencia y la resolución de conflictos por la vía pacífica.
Más de 500 armas se entregaron entre el lunes y viernes en otro aporte del gobierno nacional para frenar la violencia que vivimos en nuestra ciudad. Queda ahora el desafío pendiente de un trabajo conjunto entre la ciudad, la provincia y la nación para enfrentar con coraje y políticas públicas las razones de la violencia en la ciudad y construir el sueño posible una sociedad con integración, paz, inclusión y solidaridad.


(*) Foro Rosario para Todos.

“Pensar la ciudad”, El Argentino (edición Rosario), 15-07-13.

Por Sebastián Artola (*)
La estigmatización hacia los jóvenes es una constante en el discurso hegemónico de los medios de comunicación y de ciertas fuerzas políticas conservadoras.
El prejuicio y la discriminación en los comercios, fábricas, boliches, bares e instituciones, según el origen social, cultural y geográfico, es una marca diaria que funciona como un límite para la integración de los jóvenes de los barrios más humildes en la ciudad.
Un ejemplo es la idea de “normal” que plantea la consigna de campaña del oficialismo local y provincial para las elecciones. Bajo su afirmación se excluye lo diferente, lo distinto, estableciendo como contrafigura la noción de “anormal” para referirse a todo aquello que escapa de lo que se considera correcto en el plano político, cultural o social.
En el fondo lo que subyace a la idea de “normalidad” es un pensamiento con raíces en los formatos positivistas de disciplinamiento social y uniformidad cultural de fines del siglo XIX, muy a contramano de los desafíos de nuestros tiempos y la posibilidad transitar un horizonte de profundización democrática sobre la pluralidad y diversidad de las voces, con sus semejanzas y diferencias.
Frente a esta idea, la “La Patria es el otro” contiene lo plural, abrazando la diferencia como principio democrático. Esta consigna se ha constituido en una bandera para los pibes que en los últimos años se volcaron de manera masiva a la militancia y a la participación política, lo que nos permite ser más que optimistas respecto a las posibilidades ciertas de avanzar hacia una sociedad donde quepamos todos y todas, sin excluidos y silenciados.


(*) Foro Rosario para Todos.

“Pensar la ciudad”, El Argentino (edición Rosario), 08-07-13.

Por Sebastián Artola (*)
La política cultural es uno de los debates pendientes en nuestra ciudad.
La cuestión no pasa por plantear si lo social va primero y lo cultural después. Ambas son dimensiones sustantivas y hacen a la posibilidad de construir una ciudadanía plena.
La resolución de las demandas de infraestructura básica o de servicios públicos dignos debe ir acompañada de espacios que promuevan la puesta de sentido y una conciencia colectiva que fortalezcan los vínculos de pertenencia y un horizonte de proyección común en la ciudad.
Planteado de este modo, dos son las discusiones: Por un lado, entender la política cultural como mero show, donde la ciudadanía es espectadora pasiva de producciones culturales que se presentan en determinados lugares de la ciudad. O la posibilidad de pensar la política cultural como el protagonismo activo de una comunidad en la creación de representaciones en tanto manifestación de lo que sienten o tienen para decir.
La segunda cuestión, es si las políticas públicas son para todos o sólo para unos pocos. La promoción y el acceso a la cultura es un derecho que hace a la condición ciudadana, como herramienta que permite responder a las necesidades. El elitismo presente en la idea de que no puede ser sujeto de cultura aquel que no tiene resueltas cuestiones sociales básicas debería, a esta altura, estar superado.
Una ciudad se construye con la palabra, las expresiones, las voces y cada una de las identidades de los barrios, si el desafío es avanzar hacia una Rosario inclusiva e integrada con el protagonismo de todos y todas.


(*) Foro Rosario para Todos.

“Pensar la ciudad”, El Argentino (edición Rosario), 28-06-13.

Por Sebastián Artola (*).
Desde los asesinatos de los pibes de Villa Morenos ocurridos el 1 de enero de 2012 la ciudad viene siendo sacudida por una escalada de violencia que no cesa. En lo que va del 2013 se produjeron 107 homicidios. Es decir, uno cada día y medio.
El tiroteo del pasado martes a metros de una escuela en el sudoeste de la ciudad, y a minutos de la hora de salida, donde por milagro no hubo heridos, pone sobre la mesa una realidad que lejos está de atenuarse, más allá de los anuncios y esfuerzos publicitarios que hace el gobierno local y provincial.
La dimensión del delito y el crecimiento exponencial del narcotráfico en la ciudad constituyen el telón de fondo de una violencia que siembra de miedo, dolor y desconfianza a la sociedad, se lleva la vida de los pibes de los barrios más humildes y tiene de rehenes a los vecinos por las disputas entre bandas.
El mismo día del tiroteo se realizó la marcha contra el narcotráfico convocada por todo el arco político de la ciudad. Esperemos que la participación de los partidos que integran el gobierno municipal y provincial vaya acompañada de la necesaria decisión política para reestructurar la fuerza policial y recuperar el control civil sobre ésta, único modo de desmantelar su connivencia con el delito y el narcotráfico, como también de la creación de políticas públicas de integración e inclusión que permita a los jóvenes de los barrios más humildes tener un proyecto de vida como horizonte.
Sólo así será posible transitar un camino donde la consigna “Ni un pibe menos” sea una realidad.


(*) Foro Rosario para Todos.

“Pensar la ciudad”, El Argentino (edición Rosario), 24-06-13.

Por Sebastián Artola (*)

El 20 de junio la presidenta Cristina Fernández de Kirchner sostuvo que el crecimiento económico de Rosario, visible en la cantidad de edificios construidos en todos estos años, forma parte del “modelo económico y político nacional” que se viene aplicando desde el año 2003.
Ya de regreso, vía Twitter, agregó: “También desde el helicóptero vi todo lo que todavía falta por hacer, el Gran Rosario, con sus barriadas pobres, sus villas. Por eso decimos que vamos por más”.
Rosario se encuentra en el corazón del complejo oleaginoso más importante del mundo, por donde se exporta el 80% de la soja del país. Este contexto explica el boom de la construcción que vivió la ciudad, como un lugar “seguro” y “confiable” donde invertir las rentabilidades extraordinarias de los productores de la región.
Ahora bien, esta inyección de recursos en la economía local que se tradujo en la proliferación de edificios y la creación de fuentes de trabajos en la construcción, no fue acompañado por la regulación del Estado local y provincial, truncando la posibilidad de que el crecimiento económico que caracterizó la ciudad en estos años marche de la mano con políticas de integración e inclusión social, que den respuesta a las demandas de infraestructura, vivienda, urbanización y servicios públicos que atraviesan a parte significativa de la población.
La articulación entre el municipio, la provincia y la nación, bajo un proyecto político común y una compartida mirada respecto al rol del Estado en la sociedad, es uno de los principales desafíos que tenemos en los próximos años para profundizar la transformación social, seguir ampliando derechos y mejorar la calidad de vida de nuestros vecinos.

(*) Foro Rosario para Todos.

“Pensar la ciudad”, El Argentino (edición Rosario), 17-06-13.

Por Sebastián Artola (*).
La política de vivienda del municipio es una de las cuentas pendientes de la actual gestión. No por casualidad Rosario fue la ciudad que más turnos solicitó cuando se anunció el PROCREAR hace un año.
Todas las iniciativas del municipio y la provincia no fueron más allá de anuncios, insuficientes en relación a la demanda, hechas a medida de los intereses inmobiliarios y en buena parte destinadas a sectores con ingresos mínimos que no se corresponden con el poder adquisitivo de las más de cincuenta mil familias que en nuestra ciudad no tienen garantizado el derecho a la vivienda. 
Como ya hemos planteado en notas anteriores, la falta de regulación del Estado local explica porqué el boom de la construcción que caracterizó el crecimiento económico de la ciudad tuvo su contraste en el permanente aumento del déficit habitacional.
El anuncio del pasado jueves de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner de un plan de 360 viviendas para Rosario en el predio del club Tiro Federal Argentino, con espacios verdes y canchas de fútbol para los pibes de Bº Alberdi, marca otra política de vivienda a seguir.
Acá el Estado nacional propone otro rol, interviniendo sobre el mercado inmobiliario, poniendo un freno a la especulación y al abuso la lógica privada de oferta y demanda.
Sería bueno que tanto el municipio, como el gobierno provincial, tomen nota de esta iniciativa, e impulsen a partir de ahora otro papel del Estado en relación al mercado inmobiliario y al uso de la tierra, para avanzar decididamente en la conquista del derecho que tiene todo ciudadano a una vivienda digna y a poder cumplir el sueño de la casa propia.
                                  

(*) Foro Rosario para Todos.

“Pensar la ciudad”, El Argentino (edición Rosario), 13-06-13.

Por Sebastián Artola (*)
Frente a la realidad del narcotráfico en la ciudad, que toma por rehenes a los pibes de los barrios más humildes, sembrando de violencia y dolor los territorios periféricos, mientras blanquea sus millones en el “boom inmobiliario” que propone el modelo económico del “socialismo”, cientos de jóvenes vienen participando de las Jornadas Solidarias “La Patria es el Otro” que están llevándose adelante en los barrios de Rosario.
Desde hace casi dos meses, todos los sábados, desde bien temprano, los pibes de las agrupaciones territoriales que integran Unidos y Organizados Rosario, trabajan codo a codos con los vecinos, pintando un club, desmalezando un terreno, construyendo una plaza o mejorando la cancha de fútbol del barrio.
Esta lucha por la conquista de derechos que el Estado municipal niega, muestra otra realidad que no es noticia en ningún medio de comunicación hegemónico.
Si el actual proyecto de ciudad propone como única salida para los pibes de los barrios el delito y el narcotráfico, para nosotros la participación, la organización y la solidaridad son los caminos para construir un proyecto de vida como horizonte y un sentido de pertenencia a la comunidad, en el marco de una ciudad con igualdad de oportunidades y justicia social.
Por eso, estamos convencidos que no hay mejor lugar para los jóvenes y el pueblo que la militancia y la política.


(*) Foro Rosario para Todos.

“Pensar la ciudad”, El Argentino (edición Rosario), 03-06-13.

Por Sebastián Artola (*)
Si como sostuvimos el pasado lunes, la espiral de violencia y el crecimiento del narcotráfico en nuestra ciudad encuentran en la connivencia de la policía provincial con el delito una de sus causas explicativas.
La ausencia del Estado municipal y provincial en los barrios más humildes, el desamparo de los pibes en los territorios periféricos y un modelo de ciudad que marchó detrás de la especulación inmobiliaria y los grandes emprendimientos comerciales, es el otro rostro que nos permite entender la realidad del narcotráfico en Rosario.
A esta altura, no alcanza con decir que el tráfico de drogas es un fenómeno nacional o, incluso, internacional, lo que es una obviedad; o un delito federal, como de manera recurrente se escucha decir a funcionarios provinciales o del ejecutivo municipal.
La dimensión y virulencia que el narcotráfico tomó en la ciudad nos lleva a preguntarnos por la relación entre Estado, sociedad y territorio, tal como se fue configurando en estos años, y en particular por el proyecto de ciudad que la gobierna desde hace 18 años.
La sumisión del Estado local a los inversores privados y un modelo de crecimiento económico sin inclusión social dejaron a muchísimos rosarinos sin infraestructura social básica, servicios públicos dignos e integración socioeconómica.
De este modo, la fragmentación social, geográfica y simbólica es el telón de fondo de la violencia en los territorios periféricos, con un tasa de homicidios que triplica la media nacional, significando un negocio que mueve 2000 mil millones de pesos anuales, lo cual contribuye en proporción insospechada a los grandes emprendimientos comerciales e inmobiliarios, como medio para blanquear el dinero, a través de importantes abogados y estudios contables.
Frente a esta realidad, es imprescindible avanzar en una profunda reforma de la policía provincial, bajo conducción política y control civil. Como también reponer el rol transformador del Estado municipal, a partir de reconstruir el vínculo entre el territorio y la ciudadanía.
Un nuevo proyecto de ciudad es el camino para dar respuesta a las necesidades que hace casi dos décadas están pendientes y que el “socialismo” no ha mostrado interés en resolver.


(*) Foro Rosario para Todos

“Pensar la ciudad”, El Argentino (edición Rosario), 27-05-13.



Por Sebastián Artola (*)

La espiral de violencia y el crecimiento del narcotráfico en la ciudad no podemos dejar de asociarlos a la realidad de la Policía Santafesina. Sin su connivencia con el tráfico de drogas y el delito semejante nivel de expansión no hubiese sido posible.
En 2010 el propio Héctor Superti, por entonces ministro de Justicia y Derechos Humanos de Santa Fe, reconocía que “una tercera parte de la fuerza policial es investigada por algún delito”.
Según un estudio de la Correpi, entre 1996 y 2011 las fuerzas de seguridad de la provincia protagonizaron 447 homicidios. El índice más alto de muertes en relación a la cantidad de habitantes junto a Tierra del Fuego. Más del 60,5% estuvo a manos de la policía santafesina.
El narcoescándolo del pasado año que llevó al procesamiento del jefe de la policía provincial Hugo Tognoli fue la punta de una realidad estructural que va mucho más allá de la cúpula policial.
Sin conducción política, con la herencia de la última dictadura casi intacta y atravesada por internas, la policía de la provincia se encuentra sin control, haciendo del gatillo fácil, el trato violento en las comisarías y el avasallamiento de derechos a los jóvenes una realidad cotidiana en los barrios.
Frente a esto, no alcanza con el cambio del jefe de la policía provincial o el relevo del jefe y subjefe de Rosario. Como tampoco la puesta en marcha de una poca clara Policía de Proximidad que se suma a la existente Guardia Urbana Municipal (GUM), con objetivos y sentidos superpuestos.
Sin conducción política y control civil, la policía provincial seguirá siendo parte del problema y no de la solución al drama de la violencia, la inseguridad y el narcotráfico.
Y para ello es necesaria una decisión política que permita recuperar el control sobre la fuerza y una profunda reestructuración que desmantele los vínculos con el narcotráfico y el delito, reponiendo su función de prevención y protección en la comunidad.
Sólo así será posible empezar a construir un marco de seguridad para todos en nuestra ciudad.

(*) Foro Rosario para Todos.

“Pensar la ciudad”, El Argentino (edición Rosario), 20-05-13.

Por Sebastián Artola (*).

El modelo de inversión privada que prioriza la actual gestión municipal promueve la especulación inmobiliaria en el uso de la tierra.
De este modo, la valorización financiera del suelo con su correspondiente negocio y la falta de regulación por parte del Estado municipal, terminan por negar a una buena parte de nuestros vecinos el derecho a vivir dignamente en la ciudad.
La imposibilidad del acceso a un terreno, al dominio sobre el suelo que habitan o la ausencia de espacios públicos e infraestructura de servicios en los barrios de Rosario son realidades cotidianas que resultan de esta ecuación.
Un ejemplo más que concreto y visible es la inexistencia de plazas y lugares de encuentro en los barrios más postergados de la ciudad.
Esto que a simple vista puede parecer menor, forma parte del derecho a la recreación y al juego que tienen todos los vecinos y, en especial, nuestros niños, niñas y adolescentes.
La experiencia de militancia en el territorio demuestra que su falta expone a riesgos y vulnera de otra manera a los más chicos, muchas veces bajo situaciones límites, ante la imposibilidad de un lugar para el juego, la recreación y la práctica deportiva, potenciando la fragmentación de los lazos en la comunidad.
Por el contrario, la existencia de un espacio de encuentro, con las protecciones y el mantenimiento adecuado, promueve la integración y la pertenencia al barrio, recreando prácticas de sociabilidad solidarias e inclusivas.
Frente a este desafío, es imprescindible un Estado que deje de mirar al espacio público y al suelo como un posible negocio, para pensar el vínculo entre el territorio y los ciudadanos como una herramienta sustancial para el desarrollo integral de todos y todas.

(*) Foro Rosario para Todos.

“Pensar la ciudad”, El Argentino (edición Rosario), 13-05-13.

Por Sebastián Artola (*)

En Rosario muchos barrios y villas definen su identidad a través de nombres que dan cuenta de la fragmentación de la ciudad que produjo la política de reordenamiento territorial y planificación urbana del municipio desde fines de los noventa.
Barrio “Fantasma” es un ejemplo, en la zona oeste de la ciudad, a la altura del 9000 de calle Mendoza. Fisherton “Pobre” es otro caso: los mismos vecinos decidieron nombrarlo así durante las asambleas barriales del año 2001 para dar cuenta de los profundos contrastes y desigualdades con Fisherton Residencial, separados por apenas metros de distancia.
En la zona norte “Ciudad Oculta” es ejemplo de lo mismo. Con más de 250 familias, 1500 habitantes, ranchos de chapa, cartón, naylon y pisos de tierra, es uno de los territorios con menos presencia del Estado y más ausencia de derechos básicos.
Según un relevamiento realizado por el Movimiento Martín Fierro, sólo el 20% de los jóvenes acceden a la educación secundaria y un 70% de los niños al ciclo primario.
Sin servicio de luz o alumbrado público, el asentamiento es un tendido de cables y conexiones irregulares que atraviesan un descampado desde barrio Rucci, con lo cual logran tener energía durante algunas horas al día.
Tampoco tienen agua potable. Hay tanques comunitarios donde los vecinos llenan su balde, si tienen la suerte que pasó el camión a recargarlos. Poco explicable para una ciudad que se recuesta sobre uno de los ríos más importantes y acaudalados de América del Sur.
Ni que hablar de infraestructura básica. Como parte del 40% de la ciudad que no tiene cloacas, recurren al pozo séptico que dos por tres se rebalsa porque el municipio no envía el camión a desagotarlos, con las consecuencias sanitarias que ello implica.
Cuando llueve quedan completamente aislados. Sólo los carros a fuerza de caballo logran salir para ir a cirujear o trasladar algún enfermo.
La organización y el reclamo de los vecinos frente al municipio aún esperan el compromiso asumido por los funcionarios con el mejorado de la calle principal de acceso al barrio, el zanjeo, el desmalezamiento y la construcción de una plaza.

(*) Foro Rosario para Todos.

“Pensar la ciudad”, El Argentino (edición Rosario), 06-05-13.

Por Sebastián Artola (*).

El modelo de salud es uno de los caballitos de batalla de la gestión “socialista”. La intendenta se jacta de destinarle casi el 30% del presupuesto municipal y es presentado como si fuese el mejor del país.
Lo cierto es que en nuestra ciudad el derecho a la salud lejos está de ser universal.
Los 52 Centros de Salud que conforman el dispositivo de Atención Primaria están cerrados los fines de semana y con suerte tienen horarios de atención por la tarde; las ambulancias no ingresan a los barrios, incluso cuando las llamadas son de los propios centros de salud; no hay reemplazos por licencia para médicos y pediatras, y menos para psicólogos o trabajadores sociales; los turnos con especialistas demoran como mínimo tres meses (para el oftalmólogo el tiempo es más largo); los insumos son cada vez más escasos y ni que hablar del acompañamiento con medicamentos gratuitos.
En el nivel de alta complejidad, la característica común es la falta de camas en relación a la demanda existente y la negativa corriente para operaciones complejas por falta de elementos de biotecnología.
A su vez, en Rosario hay una desregulación total en las condiciones laborales de los profesionales de la salud. A los médicos se los contrata bajo el régimen de locación de servicios.
En el caso del SIES (Sistema Integrado de Emergencia Sanitaria), como denunciaron durante todo el año pasado los trabajadores de AMRA (Asociación de Médicos de la República Argentina), son contratados como becarios y por seis meses.
Tampoco existe un dispositivo en todo el sistema de salud municipal o provincial de atención en adicciones, siendo Rosario una de las ciudades que más alta tasa de padecimiento por consumo de drogas y alcohol registra en todo el país.
Entonces preguntamos… ¿la de Rosario, es la mejor salud del país?
 
(*) Foro Rosario para Todos.

"Pensar la ciudad", El Argentino (edición Rosario), 29-04-13.

Por Sebastián Artola (*)

Desde la 2010 se viene acentuando el vaciamiento de las políticas sociales y el corrimiento del Estado municipal de los barrios más postergados de la ciudad.
Durante ese año, la reconversión de los 33 ex Centros Crecer en Centros Territoriales de Referencia (CTR) marca su desmantelamiento cuando no su cierre, la pérdida de funcionalidad y la desarticulación de un abordaje integral entre políticas sociales y políticas sanitarias en el territorio.
Como vienen denunciando los trabajadores de Promoción Social, la mayoría de los equipos están incompletos y las condiciones edilicias prácticamente no permiten llevar a cabo actividades.
Con la asunción de Mónica Fein esta política se profundiza mediante el traslado de personal de los CTR a otras áreas.  
A su vez, y al igual que en salud, en Promoción Social no existen los reemplazos por licencia (sea por maternidad o por enfermedad de larga duración), siendo de los salarios más precarios de toda la Municipalidad.
A tal punto esta realidad que a principios de año la propia directora de Salud Mental de la ciudad, Débora Daniele, tuvo que reconocer el “retroceso del Estado” y la pérdida de “capacidad de intervención en los barrios”.
El desamparo de los vecinos y los jóvenes en los barrios no deja de ser parte del telón de fondo de la violencia que sacude a nuestra ciudad. Un Estado con políticas públicas que promuevan la inclusión laboral, la permanencia en el sistema educativo, la capacitación en oficio, la recreación y la producción cultural, son las cosas que habilitan a todo joven poder construir un proyecto de vida como horizonte, reponiendo el sentido de pertenencia a su barrio y la ciudad.  
Esperemos que los anuncios que viene realizando la intendenta del Plan Social 2013 se inscriban en una dirección contrario a lo hecho y vayan más allá de nuevos nombres para programas e instituciones ya existentes, permitiendo de este modo que el Estado esté junto a los que más lo necesitan.

(*) Foro Rosario para Todos.

"Pensar la ciudad", El Argentino (edición Rosario), 22-04-13.



Por Sebastián Artola (*)

El Presupuesto Participativo (PP) puede significar una fenomenal herramienta y experiencia de democracia directa, a través de la participación ciudadana en la determinación de las prioridades de inversión de un municipio.
O puede ser una instancia más bien formal, sin mucha incidencia sobre el presupuesto total, que sirve para desdibujar la responsabilidad del Estado y la noción universal de derecho, a través de voluntades fragmentadas que deben elegir entre distintas obras públicas elementales que desde el vamos deberían estar garantizadas (o al menos proyectadas) por el gobierno municipal.
En nuestra ciudad, el PP es una de las políticas públicas que tiene buena propaganda oficial pero que en los hechos se ha ido vaciando de contendido.
Si en el 2003, su primer año de aplicación, representaba el 8,21% del presupuesto total,  el año pasado significó el 1,56%. Mientras que para el 2013 tiene previsto sólo 1,34% en una sistemática violación de la ordenanza Nº 7.869/05 que establece que lo destinado al PP “deberá ser igual o mayor en valores porcentuales a lo establecido en el año inmediato anterior”.
Por otra parte, si desde el 2003 a la actualidad el presupuesto general creció un 1.156 %, en el mismo período el PP creció solo un 106 %. A lo que debemos sumar la subejecución de las iniciativas aprobadas, como de manera reiterada denuncian los vecinos, donde se estima que desde el año 2005 el 40%, o incluso un poco más, nunca llegaron a concretarse.
Es decir, la promoción de la participación ciudadana a través de mecanismos que la hagan protagonista de las decisiones públicas es un desafío para toda democracia que aspire a profundizarse. Algo muy distinto a entenderla como la excusa para situar en los ciudadanos la responsabilidad por la ausencia de derechos básicos en cada territorio, mientras el Estado se lava las manos y mira para otro lado.

(*) Foro Rosario para Todos.


           

“Pensar la ciudad”, El Argentino (edición Rosario), 15-04-13.



Por Sebastián Artola (*).

La reacción del gobierno nacional frente al trágico temporal en La Plata y en la ciudad de Buenos Aires, deja en claro las diferencias con el modelo de Estado y de representación política que gobierna Santa Fe y Rosario.
Si por un lado pudimos ver a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner poner el cuerpo, dar la cara, hablar mano a mano con los vecinos, recorrer los centros de asistencia, estar junto a los voluntarios y anunciar medidas de reparación para los damnificados como los créditos para la refacción de casas, la duplicación de la Asignación Familiar, la Asignación Universal y de Embarazo por tres meses, más un adicional de 4330 pesos en dos cuotas para los jubilados y pensionados que cobran la mínima.
Durante el temporal del 19 y 20 de diciembre del año pasado en Rosario, los vecinos de los doce barrios inundados con suerte pudieron ver el helicóptero con el que Mónica Fein y Antonio Bonfatti recorrían la ciudad, bien lejos de lo que pasaba en cada lugar, sin ningún tipo de respuesta, más que las donaciones que la militancia pudo llevar a las zonas más humildes de la ciudad.
Desde el primer momento, el municipio y la provincia se sacaron toda la responsabilidad de encima, cuando es sabido que la falta de recolección de residuos, el atraso en las obras públicas, la limpieza de las zanjas o la inexistencia de las mismas en los barrios más postergados, fueron las causas de tamaña inundación.
Recién en estos días, y a casi cuatro meses del temporal, anunciaron una línea de crédito del Banco Municipal, a los que muy pocos van a acceder dada la condición de vulnerabilidad de muchas de las familias inundadas, y un pedido al gobierno nacional de asistencia para los vecinos damnificados, que una vez más huele a chicana política y al recurrente hábito de patear la pelota para otro lado, que a una respuesta concreta para quienes hoy más necesitan del Estado municipal.

(*) Foro Rosario para Todos.


“Pensar la ciudad”, El Argentino (edición Rosario), 08-04-13.

Por Sebastián Artola (*).

Que la política municipal se haya vuelto una serie de anuncios hechos más para los medios de comunicación que para dar respuestas concretas a las necesidades de la ciudad, no es ninguna novedad.
La iniciativa de que los funcionarios viajen en transporte público los días viernes es ejemplo de ello. Una política de movilidad urbana que de solución al caos vehicular, empieza por un servicio de transporte urbano accesible y eficiente.
Pero el transporte público es uno de los fracasos más rotundos desde Binner a la actualidad y una muestra más que gráfica del “socialismo al revés” que se practica en Rosario, basado en privatizar ganancias y socializar pérdidas.
La historia es conocida, ante cada déficit de rentabilidad la variable de ajuste es la misma: los usuarios. Pero los aumentos de tarifa nada resuelven, el deterioro del servicio se profundiza, las frecuencias no mejoran y muchos barrios siguen sin líneas de colectivo quedando incomunicados del resto de la ciudad. 
El argumento de la falta de subsidios de tanto repetido ya suena a excusa. Rosario es la ciudad del interior que más subsidio recibe de Nación, representando el 50% del costo total del pasaje, mientras que la provincia de Santa Fe no aporta un solo peso.
En el fondo lo que mostró su fracaso es la lógica empresarial y privada con que el municipio gestiona un servicio que es público, negando su carácter social y, en consecuencia, la posibilidad de ser pensado como un bien público que debe ser costeado por el conjunto de la sociedad y, en especial, por los sectores con mayor capacidad contributiva de la ciudad.

(*) Foro Rosario para Todos.